domingo, 12 de junio de 2016

En las películas encuentro libros | El día en el que Capote y Bukowski charlaron en Zaragoza

¿Qué ocurriría si la flama de Truman Capote se encontrase con la lengua afilada de Charles Bukowski? ¿Y si ambos se encontrasen en el infierno?

Esta es la novela inacabada -no empezada- del protagonista de 'Nuestros Amantes' la última película de Miguel Ángel Lamata. Una comedia que inspira el comienzo de esta sección y que dispara al espectador referencias literarias durante todo el film. 

El director nos invita a un paseo por Zaragoza acompañando a un desilusionado guionista de películas de baja calidad -y gran éxito- y a una joven filóloga que no encuentra su lugar ni en la vida ni en el amor. 

Mientras andamos con ellos van apareciendo autores y novelas. Decenas de referencias que el espectador amante de la literatura cogerá al vuelo y otras en las que hay que rascar para encontrar el guiño en un guion lleno de amor por los libros. 


Durante toda la película, Capote y Bukowski son convidados de piedra, pero también celestinos (en una maravillosa escena nocturna en el parque) de una historia de amor diferente, sesuda, atractiva y autodestructiva. 

Lamata hace referencias de la cultura pop y la literatura con dejes de Woody Allen o Hornby y su 'Alta fidelidad' que el espectador cansado de películas ñoñas y sin fondo agradecerá. 

Durante el film se nombra a autores tan dispares como Stephen King, Chesterton, Oscar Wilde, Shakespeare o los ya mencionados Capote y Bukowski.(incluso hay un cameo de Espido Freire).

 Estas referencias no son un arrebato de Lamata (director de comedias más 'mainstream' como 'Isi Disi' o 'Una de zombis') sino un guión trabajado y mimado junto a la escritora Vanessa Montfort para realizar un cine con gusto, diferente y -en algunas ocasiones- preciosista. 


Los libros no son más que un ingrediente más en la historia de amor. Un lugar común entre los protagonistas, una tragedia de Shakaspeare huyendo de la pastelosidad de Paolo Coelho y terminando con el Capote más realista y el Bukowski más gamberro y cínico. 

Un pedante poeta como antagonista, una Penélope de la 'La Odisea' como artífice y dos amantes de la literatura como núcleo central de la historia. Esto es lo que encontramos en 'Nuestros amantes'. 

"¿Cuál es tu libro favorito?", pregunta el personaje de Eduardo Noriega a los ojos azules de Michelle Jenner. "¿Sólo uno?", responde. "Te podría hacer una lista... no sé, de diez", continua.
Aquí están los libros favoritos de 'Hada chalada'. Un chica que entra a un chico en un bar y le dice: "¿Jugamos?". 


lunes, 30 de mayo de 2016

Cuando el bosque no deja ver los árboles

El principal problema que me ha causado la lectura de Generación Hip Hop es que yo lo compré pensando más en "Hip Hop" y el escritor lo hizo más pensando en "generación".

El objetivo de Jeff Chang, el autor del libro, era hacer una radiografía de la generación que vivió los años del ascenso del Hip Hop como género musical de gran influencia artística y social. Los problemas comienzan porque, a pesar de la innegable influencia de este estilo, no fue un hecho de una trascendencia tal que marcara y definiera a toda una generación. Además, resulta contradictorio que el propio Chang defina en el prólogo a las generaciones como formas de imponer narrativas y ,aunque útiles, ficciones al fin y al cabo.

Lo bueno, y lo malo, de Generación Hip Hop es la gran cantidad de trasfondo histórico y social que hay entre sus páginas. Lo contrario habría sido un error total al tratarse de un estilo con una carga social tan marcada como ha sido el Hip Hop. Pero al contrario de lo que se suele decir aquí es el bosque el que no deja ver los árboles. Son necesarias más de cien páginas, de las seiscientas en total, para empezar a ver las palabras "turntable", "breaks" o algo concretamente ligado al género musical.

El marco temporal que cubre Generación Hip Hop se remonta a finales de los años 40 con la construcción de la Cross Bronx Expressway. Pasa por la Jamaica de los años 60 y 70 y alcanza algunos hechos de finales de la década de los años 90 del pasado siglo. A pesar de esta amplitud el grueso de lo narrado se concentra en quince años, los que van de 1977 a 1992. Estos representan los años que van de su nacimiento a su consolidación como género de masas. Pero incluso dentro de este periodo hasta mediados de los años 80 el estilo fue muy minoritario y fuertemente ligado a minorías étnicas, no al conjunto de la sociedad. Otra dificultad más para usarlo como definitorio de una generación, al menos en aquella época.

El objetivo está demasiado abierto y así en el campo de mira se cuelan diversos movimientos sociales o varias protestas cuya relación con el Hip Hop no pasaría más que de ser tangencial en el mejor de los casos. Pero por otra parte, debido a la excesiva importancia que se le da a hechos periféricos, el campo de mira es muy estrecho en otros. Por ejemplo, en el geográfico apenas aparece nada que no ocurriera en las ciudades de Nueva york o Los Ángeles. En el artístico sólo cuatro músicos o bandas que reciban un tratamiento realmente a fondo: Dj Kool, Afrika Bambaataa, Public Enemy y NWA. En cambio otros como Cypress Hill, quizá el grupo de Hip Hop latino más importante de la historia, son despachados en un sólo párrafo.


Quizá el problema de Chang es que su devoción por el género le lleve a idealizarlo, tanto en influencia como en la calidad de los valores que en muchos casos transmite. Y puede que al final sólo sea que en el Hip Hop, aún con su diversidad interna, la visión que acabara predominando fuera la de Wu-Tang Clan en su canción C.A.S.H. (Cash Rules Everything Around Me).

martes, 5 de abril de 2016

Matando a Patrick Bateman

Las pasadas navidades tuve la suerte de cruzarme en una visita a Pamplona con una librería de la cadena Re-Read. Esta marca se especializa en la compra-venta de libros de segunda mano a precios que resultan muy asequibles para estos tiempos de crisis en los que la recuperación no acaba de llegar. Y poco tiempo después descubrí el establecimiento quetienen en Zaragoza, donde encontré el libro sobre el que trata este texto: Lunar Park.

Este libro, publicado en 2005, fue escrito por uno de mis autores contemporáneos favoritos, el estadounidense Bret Easton Ellis. Ellis lleva más de tres décadas describiendo cierto estilo de vida decadente de la clase alta estadounidense, aunque éste podría extenderse más o menos a la del resto de países de Occidente.

Una de las principales características de Ellis es su forma de expresarse sin paños calientes. En Lunar Park define Menos que cero (su primera novela publicada en 1985 y que le lanzó a la fama) como: "las vacaciones de Navidad en Los Ángeles -en concreto, Beverly Hills- de un estudiante de una universidad del este, rico, alienado y de sexualidad ambigua, y todas las fiestas a las que acudía, las drogas que consumía, los chicos y las chicas con los que se acostaba y los amigos a los que contemplaba impasible caer en la adicción, la prostitución o la apatía". (Recomendación extra. No ver la pésima adaptación al cine).

Este arranque de honestidad brutal se justifica porque Lunar Park tiene bastante de exorcismo de los propios demonios del autor. Éste es el momento en el que Ellis se detiene para hacer balance y echa la vista atrás sobre dos décadas de desenfreno. Y también sobre una obra que había tenido una fuerte carga autobiográfica, especialmente marcada por la mala relación que mantuvo con su padre.

El método elegido por el Ellis para tratar sus heridas es situarse a sí mismo como protagonista de la trama. Y para acompañarle se inventa una familia con la que intenta mantener una relación estable, lo cuál no es fácil para una persona habituada a años de autodestrucción, aislamiento y fuertes deficiencias emocionales. Pero el proceso familiar es acompañado por componentes fantásticos que, en otro de los puntos fuertes de Ellis, no acaban de dejar claros los límites de la realidad de sus obras.

Debido a todo este componente restrospectivo, antes de adentrarse en Lunar Park es recomendable conocer la obra previa de Bret Easton Ellis. De otro modo puede que abundantes referencias no resulten totalmente comprendidas. Dos obras previas son citadas en especial, la ya citada Menos que cero y también American Psycho. De ésta última resalta la larga sombra que su protagonista, el oscuro ejecutivo asesino en serie Patrick Bateman, ha mantenido a lo largo de la obra de Ellis como encarnación de lo peor que el escritor alberga en su interior. (Recomendación extra. Ver la excelente adaptación al cine protagonizada magistralmente por Christian Bale).

Pero el principal fuerte de Lunar Park son sus personajes. Estos conforman un cuadro de personalidades penosas, egoistas y aisladas entre sí que dan una imagen muy preocupante de la sociedad occidental contemporánea. Pero, a pesar de lo anterior, siempre he considerado que el mérito del autor reside en que, a pesar de lo despreciables que puedan ser, dota a sus personajes de un patetismo que acaba moviendo a la compasión hacia ellos y a un mínimo de empatía. Eso, junto a la excelente escritura, es lo que consigue que Lunar Park sea una lectura recomendable, estimulante y un poco inquietante. Como casi todas las de Bret Easton Ellis.

miércoles, 20 de enero de 2016

Destruyendo el paraíso en la tierra


El director de cine Martin Scorsese estrenó en el año 1995 la película 'Casino', basada en el libro homónimo del guionista y periodista Nicholas Pileggi. Dicho film es una de sus mejores obras del director italoestadounidense y se basa en un texto igualmente inspirado del escritor con el que ya había colaborado en 'Uno de los nuestros' (M. Scorsese, 1990, EEUU).

El libro 'Casino' narra los últimos años del dominio de la mafia italoestadounidense sobre los casinos y gran parte de la ciudad de Las Vegas, abarcando desde finales de los años 60 hasta principios de los 80. El hilo conductor de la trama es la vida de Frank Rosenthal, alias "El Zurdo". Éste fue un pronosticador de apuestas profesional que trabajaba para la mafia de Chicago y acabó dirigiendo tres casinos y cuatro hoteles de Las Vegas. Hay que señalar que estas eran las propiedades pertenecientes a las familias mafiosas del Medio Oeste. Otras zonas, como Nueva York, tenían además sus propios casinos.

Lo primero que hay que decir sobre el texto es que está muy lejos de ser una novela a pesar del aire de tragedia griega que envuelve a toda la narración. Como prueba de esto la frase con la que acaba el libro es especialmente gráfica: "todo tenía que ir como la seda. Cada cosa estaba en su lugar. Teníamos el Paraíso en la Tierra pero lo mandamos todo al infierno". Porque fueron los errores y pasiones de los propios mafiosos más que la actuación de la policía los que les cavaron la tumba.

En la estructura del texto se hace evidente la formación de Pileggi como periodista y podría considerarse el conjunto del libro como una gran reportaje de casi 250 páginas. Cada capítulo cuenta uno o varios sucesos concretos que el autor introduce con un breve texto propio, que diferencia del resto poniéndolo en cursiva, pero deja que el gran peso de casi todo lo que se dice sea de boca de los propios afectados o testigos de los hechos. De este modo el libro es en realidad una concatenación de entrevistas a trabajadores de casinos, mafiosos arrepentidos y policías que participaron en la investigación del caso, entre otros.

Al tener un formato tan periodístico 'Casino' almacena una ingente cantidad de información que, a pesar de su breve extensión, la hacía inasumible para su adaptación cinematográfica, aunque ésta tuviera casi tres horas de duración. A lo largo del libro numerosos exmafiosos se remontan hasta los primeros tiempos de la mafia en Las Vegas citando al casi mítico Bugsy Siegel. Éste fue el gangster que tuvo la idea que acabaría convirtiendo lo que a principios del siglo XX era un pueblo destartalado en mitad del desierto en la ciudad que es hoy en día: aprovechar la laxa regulación estatal sobre juego para construir el primero de sus casinos modernos, el Flamingo, en 1946.

En el aspecto meramente informativo para los que quieren saber más sobre cómo funcionaba la mafia en los años 70 el libro es muy superior a la película. Pero sale desmejorado en el apartado estético que recoge mejor la cinta de Scorsese en cuidados detalles como el acento de los personajes, sus ademanes y la magnífica banda sonora que el director escogió. En esto último se encuentra el principal fallo del texto que intenta adoptar un registro callejero o mafioso pero cuenta con una traducción que se ha quedado en gran parte desfasada y le resta credibilidad.

Pero sobre el problema del conocimiento es que es infinito y cuanto más se sabe, más se quiere saber. De lo anterior surge un defecto del libro que es casi una virtud: te deja con ganas de conocer más sobre el tema. Al menos a los apasionados del género mafioso como yo. Para paliarlo una genial idea sería plasmar la génesis y evolución de la ciudad de Las Vegas en una serie de televisión porque es el único formato con la profundidad, por duración, y la espectacularidad, por las grandes superproducciones que se han producido los últimos años para la pequeña pantalla, necesarias. El problema es que me temo que las grandes corporaciones que sucedieron a las familias mafiosas en el control de los casinos no verían con buenos ojos un proyecto así. No al menos después de conseguir blanquear el pasado de la ciudad hasta convertirlo en el parque de atracciones para adultos como el que se muestra en obras como la por otra parte divertida Resacón en Las Vegas.
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