sábado, 13 de marzo de 2010

El pueblo se ha quedado mudo

Juan Diego Mora (@Juandi_mora)

No soy aficionado a los obituarios. No, porque me parecen un adiós. Un adiós significa que tal vez no haya otro hola. Por eso me niego. Este post no va a ser más que un tributo, un homenaje a Don Miguel Delibes.

A un chaval de 12 o 13 años ávido lector, más de libros que de historias, le llegó a las manos 'El camino'. Historia de un chiquillo que recuerda sus vivencias en su pueblo natal antes de irse a hacer el Bachillerato lejos de su familia y de sus amigos. Daniel “El mochuelo”, personaje fantástico, tierno e inolvidable. Como su autor. Recuerdo que devoré ese libro, lloré con ese final y forma parte de mi memoria. Está un lugar destacado de esa estantería sobre mi escritorio, junto a otras novelas, mejores o peores, que marcaron mi afición lectora.

Tras él vinieron 'Cinco horas con Mario', 'La sombra del ciprés es alargada' y 'Los santos inocentes'. Hoy me doy cuenta que no son muchas las novelas de Delibes las que he leído. Pero suficientes para amar la forma de redactar del autor vallisoletano.

Según he leído era un hombre sencillo, amante de su familia y de la caza. Sencillo como su prosa, me imagino.

“Para escribir un buen libro no considero imprescindible conocer París ni haber leído el Quijote. Cervantes cuando lo escribió, aún no lo había leído.”

Una forma de redactar clara sin grandes alardes. No eran necesarios. Sólo contar una historia, sumergirte fácilmente en esos paisajes castellanos que tanto amaba. Unos personajes veraces, humanos, que utilizaban el lenguaje del pueblo, que les pasaba cosas cotidianas.

Delibes no necesitaba mucho más que eso para redactar maravillosas novelas. “La novela es un hombre, un paisaje y una pasión”, dijo en una ocasión el escritor. Sólo tres elementos necesarios para crear un historia. Para regalarte un viaje a esas estepas castellanas, con niños de pantalones cortos, sucios y rasgados, una visión infantil de una dura postguerra.

Gracias Delibes. Muchas gracias. Tal vez sea uno de los porqués de este blog. Lo que es seguro que es uno de los porqués de mi afición lectora. Gracias de nuevo.

Como él decía: “Un pueblo sin literatura es un pueblo mudo”. Ayer todo el mundo se quedó mudo. Su voz seguirá sonando muy alta en sus novelas. Maestro de maestros.

Foto | Blog Desequilibros
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