martes, 21 de diciembre de 2010

Martín | Capitulo I (I)

Juan Diego Mora (@Juandi_mora)

Se encienden las luces. Martín cierra los ojos, la cándida luz del foco naranja había acostumbrado a sus pupilas. Eran las cuatro y treinta y cinco minutos de la mañana y aun mantenía su vaso a medio terminar entre sus gruesos dedos. Cogido desde la base como si fuera a degustar una copa de una caro vino riojano.

En el Haruki aun quedaban varias personas. Al fondo, un grupo de jóvenes protestaba por prontitud del cierre. Cerca de él un par de pareja de treinteañeros cogían su abrigo y se ponían la bufanda para defenderse del fuerte viento casi polar que emanaba en las calles. Martín, sin embargo, tan solo quería evitar su casa, incluso su propia vida.

Al llegar a su apartamento tal vez una última copa de ron Matussalem antes de meterse en la cama. Ataviado tan solo con unos anchos calzoncillos azules que le habían acompañado las dos noches anteriores. Mientras tanto se encontraba sentado al inicio de la barra de aquel pub. Entre la maquina tragaperras y una barrera que le evitaba acercarse a la Cristina y decirle que esa copa sería solo para ellos dos.

Daba igual. En tres horas debía estar en la comisaría. De nuevo. Leyendo informes y metiéndolos en inútiles carpetas marrones. La informatización no sabía de pequeños habitaculos de la comisaría pensaba día sí y día también. Acabó la copa de un trago y sin decir adiós se dirigió a la puerta. La abrió con fuerza y el helado viento le recibió azotándole en su curtida cara. Su melena se agitaba al compás de la fuerte brisa. Su aparente calvicie pedía a gritos el calor de un gorro y una bufanda. La cabeza gacha del alto policía le acompañaba a la tregua de su cama. El día antes de la tormenta.

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