lunes, 26 de marzo de 2012

La construcción de la Barcelona medieval (Reseña de "La Catedral del Mar")

Juan Diego Mora (@Juandi_mora)

Una urbe medieval es la protagonista de un trama de traiciones, problemas a solucionar y conflictos estamentales en ‘La catedral del mar’ de Ildefonso Falcones. El catalán hace protagonista a la ciudad condal, escenario idóneo para contar la historia de hijo de un campesino que huye de su señor dejando atrás sus tierras y sus riquezas en busca de la libertad para su hijo en Barcelona sin mirar atrás.

'La catedral del mar'
Autor: Ildelfonso Falcones
Editorial:  Debolsillo
Febrero 2011
Este primer conflicto es el leiv motiv de la novela. La desigualdad entre hombres en el medievo. La lucha de los desfavorecidos por conseguir la libertad, ser un ser libre, ser un trabajador independiente que se pueda permitir una pequeña habitación para poder dormir en un camastro estrecho y no en un futón de paja junto a 30 esclavos para él y su hijo. Si a la sociedad de la Edad Media le añadimos traiciones familiares, conquistas de la Corona de Aragón y la devoción por una virgen encontramos los ingredientes de esta novela de algo menos de 700 páginas que catapultó a un escritor novel a la lista de bestsellers.

 En este contexto de tramas políticas Arnau luchará por ser un hombre libre y rendir tributo a su virgen con la construcción de una catedral por y para el pueblo. Para esto se afiliará a la cofradía de los baixeiros –encargados de llevar las grandes piedras de las minas a catedral para su construcción- y su coraje será amenazado por un cúmulo de desgracias duramente narradas por el autor y que acompañará al lector a la guerra, a los sentimientos carnales del joven y a las grandes decisiones que deberá tomar su protagonista.

La rapidez narrativa de la obra consigue la atención del lector. Sin embargo, aun con la multitud de diálogos y la aparición de nuevos personajes, el autor intenta sumergir al lector en la atmósfera de la época describiendo con gran acierto los oficios y costumbres medievales, narrando el día a día en una gran potencia medieval como era la capital del Condado de Barcelona y la importancia del mar. Esto lo consigue gracias a su meticulosa documentación, el autor –abogado de profesión- da a conocer leyes y datos legales que hace disfruta el más estudioso y sacia al lector curioso.

A pesar del interés de la documentación histórica, el autor da demasiada importancia al contexto político y las traiciones entre reinos, así como, al posicionamiento de los prohombres que dan riqueza a la novela, pero no son imprescindibles en la trama. Estás anotaciones históricas ocupan demasiado espacio en la obra. Aunque la recreación está bien narrada y bien documentada puede conseguir que el lector se aburra y provoca antibajos en la velocidad narrativa y puede desesperar a los menos aficionados a la novela histórica.

Arnau, por su parte, es un personaje concienzudo, duro físicamente, pero vacilante en sus decisiones. En su camino se encontrará amigos muy amigos y villanos muy villanos. Es decir, los protagonistas no evolucionan y se mantienen en sus roles quitándole sorpresas y brillantez a la obra.

 La vida de Arnau crece espiritualmente como lo hace la construcción de una iglesia. Poco a poco y no sin dificultades. La novela se construirá a partir de un cúmulo de desgracias que nuestro héroe deberá de solucionar y que mantiene atrapado al lector.

 Sin embargo, aquel que acuda a leer ‘La catedral del mar’ buscando la historia, personajes y sabor de ‘Los pilares de la tierra’ no lo encontrará. Lo que sí que harán será disfrutar de una historia entretenida, con una gran ambientación en la Barcelona medieval y al cerrarlo recordará la historia de Arnau. Como todo bestseller habrá disfrutado de un alto ritmo narrativo y giros en su trama, pero no encontrará la gran novela histórica española.

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