jueves, 29 de marzo de 2012

Ya nadie aplaude en el cine

La forma de consumir cine ha cambiado. Internet y las descargas han vaciado los cines. El 'cinéfilo' (permítanme las comillas de hipocresía) se sienta en su sofá o en su mesa de escritorio para ver la película. Generalmente solo con el poder de parar la película. Sin compañía, sin olor de palomitas que valga.

Comprendo por lo tanto que cuando se sienta en un cine se sienta acomplejado. Tanta gente, la pantalla tan grande. Sin movimientos de cámara (screener claro está), sin toses o risas enlatadas. No es lo mismo, de verdad que lo entiendo. Por eso tal vez, ya no se aplaude en el cine. Siempre se ha dicho que fuera has de hacer lo que aprendes en casa. Y el 'cinéfilo' no está acostumbrado a aplaudir cuando termina la película cuando se encuentra solo. Delante de su ordenador. ¿Sería de idiotas verdad?, ¿ quién más va a aplaudir? ¿el ratón del ordenador? Le comprendo, de verdad. Yo tampoco aplaudo en casa, al menos cuando estoy solo o sobrio. O solo y sobrio.

Por eso cuando veo una película, y me gusta, aplaudo. Como hacía de niño, cómo se ha hecho siempre, que coño. He aplaudido a Simba en el Rey León o a Leonardo Di Caprio cuando se hundía en aquellas gélidas aguas para morir y convertirse en un actorazo. Fundido en negro y aplausos.

Ahora aplaudimos cuando aterriza un avión de Ryanair, ¡cómo para no!, cuando salvan al favorito de turno en Gran Hermano o cuando aparece la segunda v en el whatsapp. Pero en el cine no. Es más, eres un gamberro, un provocador o joven maleducado si lo haces. Los espectadores se sorprenden si aplaudes el soberbio, maravilloso, fantástico e inolvidable final de Toy Story 3, si das palmas cuando termina 'Midnight in París' o si con la lagrima en la mejilla y un nudo en la garganta sueltas toda la tensión acumulada con un aplauso al terminar de ver 'Cisne negro' o 'De tu ventana a la mía'. Está fuera de lugar.

Dicho esto reconozco que no aplaudo cuando termina una película en el cine. Soy un cobarde, me puede la presión social, el populismo, la mirada de la señora asintiendo con la cabeza reprochándome mi actitud mientras que con los brazos cruzados es capaz de sujetar el bolso, la mano de su marido y las suyas propias para no aplaudir ella tampoco. Porque eso no está bien.

Así que en la próxima película, que sea merecedora de tal premio, aplaudiré. Y si se gira la gente sonreiré y seguiré aplaudiendo y recomendaré mi blog y este post. Marketing viral creo que lo llaman. Y si algún, alguna, valiente me sigue, aplaudiré más fuerte. Porque ya que no veo Gran Hermano, mi whatsapp se cuelga y no tengo dinero para viajar, me desahogaré en el cine. Después de la película. Como se ha hecho siempre. Antes, porque ahora, en el cine ya no se aplaude.

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