miércoles, 27 de junio de 2012

Javier Cercas, la otra cara del yoísmo (Reseña de La velocidad de la luz – Javier Cercas)

Rocío Nuñez (@potablava13)

Un joven con una vida más bien mediocre, pero feliz, y con grandes anhelos de ser un escritor reconocido se marcha a Estados Unidos para impartir clases de español en la Universidad de Urbana. Allí conoce a Rodney Falk, su compañero de despacho. Rodney, un tipo muy especial y parco en palabras, se convierte en el mejor amigo y consejero del joven escritor, pero el pasado de este veterano profesor oculta el drama de un combatiente del Vietnam. De aquí nace 'La velocidad de la luz' de Javier Cercas, una historia de amistad que perdura a lo largo del tiempo, de la distancia y de la muerte. 

'La velocidad de la luz'
Autor: Javier Cercas
Editorial: Tusquets
El autor otorga el papel de narrador al joven escritor, quien se supone que a medida que nosotros vamos leyendo, va escribiendo el libro que tenemos entre las manos. He aquí otro caso de yoísmo. En esta ocasión, Cercas peca al exponerse en demasía a sí mismo y de pavonearse por todos los reconocimientos y premios que obtuvo con su obra más conocida, 'Soldados de Salamina'. El autobombo del novelista no tarda en cansar al lector, además, el egocentrismo que desprende el escritor es incomprensible en varios momentos de la novela, alguno de ellos, para más inri, es clave. Uno de los temas principales del libro es justamente ese: el éxito y sus consecuencias, pero también hay otro, quizás el más importante y por el que realmente gira toda la obra: la guerra de Vietnam. 

Cercas se enfrenta a uno de los temas más manidos de la literatura y del celuloide, ya que libros y películas sobre este conflicto encontramos por doquier. El novelista se centra en la vida de un personaje para explicar las consecuencias de la guerra, Rodney, de quien explica los diferentes cambios que sufre a lo largo de su vida por culpa de su participación en ella. Dichos sucesos el autor los narra desde un sentimentalismo que resulta en más de una ocasión empalagoso. Sin embargo, el punto fuerte de la novela es el ritmo; el escritor no se extiende demasiado en detalles que no son de gran importancia para el relato central, excepto en los pasajes de autobombo, va al grano. 

En definitiva, 'La velocidad de la luz' no es precisamente una obra de arte de la literatura española, es más, si no fuera por el triunfo de su anterior novela, me atrevo a decir que podría haber pasado por las estanterías de las librerías sin pena ni gloria. Quizás es que el éxito de 'Soldados de Salamina' ha mermado en este libro a un Cercas que parece buscar el éxito a través de recargadas emociones que acaban robándole naturalidad a la hora de escribir. Esperemos que Javier Cercas algún día deje en el olvido los pasados días de gloria y su palpable obsesión por seguir en la cresta de la ola.

2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo. La he terminado hace poco y no me ha convencido. El autor repite las mismas reflexiones sobre el éxito y el fracaso en varias ocasiones y la historia que cuenta carece de interés -por lo menos para mí-. Lo único que salvo de la novela es la prosa, que sí me ha gustado, pero tanto el argumento como los personajes me han dejado más bien fríos.

    Un saludito y feliz viernes.

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  2. Yo también doy la razón a lo que se ha dicho: esta historia es de una pedantería y una vanidad apabullantes. Recuerdo haberla leído ilusionada por la trama (a saber: joven escritor que colabora en editoriales y alcanza el éxito inesperadamente, aquello era soñar) pero me llevé un chasco tremendo según fui avanzando.
    Que lo dicho está muy bien dicho, vaya. No tengo más que añadir.

    ¡Salud!

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