lunes, 30 de julio de 2012

Debate | Me declaro culpable de herejía

Rocío Núñez (@potablava13)

Una de las cosas que más te remarcan a lo largo de la carrera de periodismo es que el periodista nunca puede ser el centro de la noticia. Hoy creo que voy a saltarme algunos códigos, me apetece. Acepté colaborar en Atendiendo a Razones porque me pareció un proyecto interesante, además, me gustan los retos. ¿Quién está hoy interesado en la Cultura? Realmente somos muchos, aunque algunos quieran hacernos creer que solo es asunto de las élites y nos convierten en invisibles, por eso, supongo, el IVA en este terreno, como en otros muchos, lo han disparado. “Que se formen los ricos, nos interesa un país de pobres ignorantes”, deben pensar los de arriba. 

Yo, lo confieso, no sé de literatura, solo tengo algunos conocimientos técnicos que se adquieren en la etapa escolar y devorando libros. Yo lo que sé hacer es decir si algo me gusta o no, así de sencillo, y creo que los críticos de literatura hacen eso, con tecnicismos, claro, pero jamás recomendarán una obra o escribirán maravillas de ella si no les ha gustado, a no ser que haya otros intereses detrás. El ser humano es así de simple. 

A lo largo de nuestra etapa escolar y universitaria, también a lo largo de la vida, nos cruzamos con una serie de individuos que nos marcan nuestro camino cultural, permítanme llamarlo así. Nos recomiendan libros, autores, películas, músicos, etc. Una, que es inquieta por naturaleza, intenta escuchar siempre esas voces, sobre todo de las que se fía, que son pocas. Durante años me han dicho que debía leer a José Saramago, uno de los gurús literarios del siglo XX. Y yo lo hice. Empecé a leer a Saramago como a otros muchos, pero me enamoré de la prosa de esos “otros muchos”; jamás pude quedarme al lado de este Nobel. Supongo que me convertí en una especie de ramera literaria o incluso de hereje. “¿Cómo no puede gustarte Saramago?” Si les soy sincera, no lo sé. El hombre me caía bien, incluso sentí su muerte, pero nunca he sido capaz de amarle, ni siquiera de quererle, literariamente hablando. 

Me gusta pasear por las librerías, coger libros al azar, leer sus contraportadas y si siento algo especial, los compro. Así he descubierto a autores casi desconocidos y me he perdido por historias increíbles. En una de esas visitas a una librería, compré el verano pasado 'El viaje del elefante' de José Saramago. Durante un año ha estado en mi estantería, rodeado de otros libros que adoro, cogiendo polvo junto a ellos. Hace unas semanas, por fin, decidir cogerlo y soñé un final feliz digno de Disney. Pensé que con un elefante por medio y a escondidas de Juan Carlos I podría caer en las redes del portugués y seríamos felices para siempre, pero no, volví a caer en la frustración de no poder querer a alguien a quien deseas amar y me refugié, como buena ramera, en brazos de otro, en este caso, en los de Mario Benedetti. 

Pese al dolor que causa este amor imposible, en mi recuerdo siempre quedará una cita de Saramago respecto a los atentados del 11-S que mi admirado Ismael Serrano tiene a bien recordarla de vez en cuando, y dice así: “hoy por hoy existen dos superpotencias en el mundo: una de ellas es Estados Unidos, la otra eres tú”. Gracias, Saramago, y, ustedes, espero que puedan perdonar mi herejía.

viernes, 20 de julio de 2012

Debate | Sherlock, versión original

Javier Allué (@javiallulli)

En este mundo en el que la sempiterna crisis parece arrollarlo todo, asistimos a la voluntad de las grandes marcas de hacerse fuertes. Así, el campo de batalla de las Coca Cola, Apple, IBM o P&G ha pasado de las desangradas e ingratas llanuras de las ventas y los beneficios al todavía inexplorado paraje del marketing y la publicidad. Todas buscan estar en el recuerdo del consumidor. Ser lo que se conoce como el top of mind, la imagen más notoria. Para ello, se sirven de slogans, campañas virales, redes, responsabilidad social y mil herramientas más, pero siempre hay una máxima que se repite: la autenticidad. Es el concepto “Rechace imitaciones”.

Por supuesto, en la literatura también hay “vacas sagradas”. Se encuentran por encima del best seller, de las modas adolescentes de vampiros y magos e incluso de la propia concepción de la obra. Se trata de autores, de libros, de sagas, de personajes que cobran vida para ser luego exprimidos en toda clase de formatos: cómics, videojuegos, películas, series, juegos de mesa, posters… Es entonces cuando la obra deja de ser mera literatura para convertirse en un monstruo superventas que no respeta ni su propio argumento.

Si en los últimos años ha existido tal monstruo, éste ha vivido, sin duda, en el 221B de la calle Baker. Yo ya no sé si toca el violín, si posee una pipa o una lupa, si tiene por compañero a un médico que combatió en Afganistán o un archienemigo conocido como James Moriarty. Sherlock Holmes atrapó y fascinó a tantas mentes a lo largo de los lustros que las posteriores versiones a mí, al menos, han acabado por liarme.

Ahora contamos con las interpretaciones de Jude Law y Robert Downey Jr. para aclararnos las dudas, así como una serie en la que Sherlock usa Blackberry y parches de nicotina y en la que Irene Adler es una importante hacker que extorsiona a la mismísima Reina de Inglaterra. También hay versiones light, como 'El secreto de la pirámide', donde el pobre Sherlock apenas es un imberbe recién salido del instituto. Incluso existe una estatua suya en la salida de metro de Baker Street, en Londres. Pero la palma llego cuando conocemos al Detective Conan, a Basil, el ratón superdetective y, sobre todo, a la versión patria, torrentera y castiza: la nueva película de José Luis Garci, 'Holmes & Watson, Madrid Days', que se lleva la palma, pues en ella se estrena como actor el mismísimo Alberto Ruíz Gallardón y el detective británico le sigue la pista a Jack el Destripador. El acabose.

Sherlock es un superventas que, debido a su retroalimentado carácter y a la genialidad de su creador, jamás podrá ser exprimido del todo. Siempre es plato de buen gusto disfrutar de una intriga. Todo lo relacionado con Holmes triunfa.

Sin embargo, llega un momento en que la historia se desmadra, en la que los remiendos de la criatura de Sir Arthur Conan Doyle llegan a un punto de no retorno. Así, creemos que Sherlock realmente fuma en pipa, lleva sombrero de cazador y no para de repetir aquello de “Elemental, querido Watson”. Les reto, en especial, a que busquen esta última coletilla en alguno de sus libros, que no son pocos.

Afortunadamente, los originales de puño y letra de Conan Doyle han llegado también a nosotros y es de prever que seguirán ahí para que alguien los abra, sentado en un sillón orejero, con una copa de brandy, un violín, una pipa y anteojos, dispuesto a toparse con todos esos manidos estereotipos, al estilo de James Bond y su Martini mezclado, pero no agitado. Por suerte, lo que encontrará diferirá mucho de todas esas evoluciones posteriores. Será mucho mejor. Sherlock Holmes está por encima de eso: Será misterio, intriga, miedo. Será un estrambótico y maniático carácter fusionado, nadie sabe bien cómo, con unos modales refinados y una infinita amalgama de conocimientos sobre venenos, policías, calles de Londres y deducciones. Será, simplemente, Sherlock. En Versión Original.

miércoles, 18 de julio de 2012

Reseña de 'La física de lo imposible', o cómo la magia se convierte en ciencia

Carlos Gamissans (@gamissans)

¿Podremos ser invisibles? ¿Viajar en el tiempo? ¿Teletransportarnos? ¿Visitaremos universos paralelos? Estas preguntas solo han sido respondidas afirmativamente en el ámbito de la ciencia ficción. Sin embargo, el eminente físico teórico y divulgador científico Michio Kaku ha examinado estas cuestiones en su libro 'La física de lo imposible' (Editorial Debate) desde un punto de vista estrictamente científico. Su objetivo es determinar si esas metas imposibles que ha soñado la humanidad están fuera de nuestro alcance o si, por el contrario, algún día serán factibles. 

'La física de lo imposible' no es un libro para científicos, sino para personas con curiosidad e interés por la ciencia. No es necesaria ninguna formación específica para comprender los conceptos que Michio Kaku explica de manera didáctica y amena. Para lograrlo, recurre con frecuencia a citas de series, novelas o películas de ciencia ficción y a metáforas visuales. 

'Física de lo imposible'
Autor: Michio Kaku
Editorial: Debate
El libro está estructurado en tres partes. En la primera, Kaku analiza lo que considera imposibilidades de clase I, es decir, aquellas que hoy son imposibles porque la tecnología no está lo suficientemente avanzada, pero que podrían dejar de serlo en uno o dos siglos o incluso dentro de este. En esta categoría incluye la invisibilidad, el teletransporte (aunque no el de personas, sino el de objetos o seres más pequeños), ciertas formas de telepatía y de psicoquinesia, entre otras. 

En la segunda parte se describen las imposibilidades de clase II, que tampoco son imposibles según las leyes de la física conocidas, pero para las que se requeriría una tecnología mucho más avanzada que la nuestra. Según el autor, tal vez dentro de mil años sea posible viajar al futuro (de manera apreciable, puesto que algunos astronautas de hoy ya han realizado un pequeño salto al futuro de milésimas o centésimas de segundo), descubrir y visitar universos paralelos o viajar más rápido que la luz. 

Por último, las imposibilidades de tipo III son aquellas que chocan con las leyes de la física conocidas y que, por tanto, a día de hoy sí que pueden calificarse como inalcanzables. Sin embargo, dentro de esta categoría Kaku solo incluye un par de cuestiones, como crear una máquina que produzca energía infinita (lo que iría en contra de las leyes de la termodinámica). 

El autor también reflexiona sobre los intentos de los físicos de hallar una “teoría del todo” que explique cualquier fenómeno físico. Para ello habría que armonizar la mecánica cuántica (que describe el funcionamiento de la minúscula estructura atómica) y la relatividad general (en la que Einstein explicó el funcionamiento de galaxias y estrellas). Hay algunos físicos que consideran imposible encontrar esta teoría del todo, pero Kaku cree que se está avanzando en esa dirección a través de la llamada teoría de cuerdas, en la que él está especializado. 

El autor también cree que en los próximos lustros o décadas tendremos nuevos datos que nos permitirán deducir con gran precisión por qué se desencadenó el Big Bang y cuál será el fin del universo. En resumidas cuentas, la conclusión de 'La física de lo imposible' es que casi nada lo es verdaderamente, siempre que el ser humano mantenga su inteligencia despierta y su curiosidad intacta. Porque, como decía Arthur Clarke, “cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”.

martes, 17 de julio de 2012

Primero, en Internet (Especial Semana Negra de Gijón .- Crónica de la presentación cruzada de 'Realidad aumentada', de Bruno Nievas, y 'Niños feroces, de Lorenzo Silva)

Luis Royo Antín (@luisroyoantin)

La irrupción de Internet en la cultura como un elefante en cacharrería ha propiciado que el mundo literario se plantee continuamente preguntas sobre su futuro. ¿Vencerá el e-book al libro en papel? ¿Será superior la venta de novelas o ensayos en forma de archivo que en las tradicionales: rústica y bolsillo? ¿Internet facilitará que los escritores noveles puedan difundir su obra como nunca antes lo lograron? ¿Los autores tendrán que resignarse al fenómeno incansable de la piratería y ganar menos dinero o incluso escribir gratis? ¿Tendrán también que ocuparse de la distribución de sus libros? ¿Morirán las librerías físicas? ¿Las editoriales se centrarán en vender y editar por y para Internet? ¿Los internautas decidirán qué libros están de moda, qué libros merecen la pena ser leídos, y no así los editores? 

La única manera de dar respuestas válidas a algunas de estas preguntas, sin caer en teorías apocalípticas o en ensoñaciones, es a través de hechos, de fenómenos ligados a Internet que están cambiando las formas de publicar, difundir y consumir literatura. Dos de ellos desfilaron este sábado por la Semana Negra de Gijón. Los escritores Bruno Nievas y Lorenzo Silva presentaron juntos sus libros 'Realidad aumentada' y 'Niños feroces'

Bruno Nievas y Lorenzo Silva en la presentación cruzada
de 'Realidad aumentada' y  'Niños feroces'
Semana Negra de Gijón 2012
El caso de Nievas es especial y muy a tener en cuenta por ser poco frecuente hasta ahora en España. Como cualquier escritor puede hacer siguiendo unos sencillos pasos, Nievas colgó su novela en Internet y la puso en descarga libre a disposición de todo aquel interesado. Sin embargo, y aquí radica la hazaña del andaluz, el libro se convirtió en un fenómeno de masas al lograr en tan sólo cuatro meses más de 40.000 descargas. Unas cifras que le permitieron cumplir el sueño por el que se desvive todo primerizo en el arte de juntar letras: publicar en papel. 

Hoy, 'Realidad aumentada' se puede comprar en las librerías, bajo el sello de Ediciones B. Esta compañía se hizo eco del gusto y de los criterios de un buen número de internautas y no del clásico editor de novelas en papel. En este caso, los lectores fueron el filtro que Nievas pasó, al margen también de los críticos literarios. Más de 40.000 personas, de toda condición económica y social, reivindicaron la novela, la defendieron, le dijeron al mundo que la historia merece la pena... y he aquí los resultados. 

Lorenzo Silva, veteranísimo en el oficio, mostró su más sincera admiración hacia la evolución del thriller de Nievas desde su publicación gratuita a su venta en papel. “Es admirable que los autores de la llamada generación K [por Kindle, es decir por dirigirse al soporte electrónico] puedan demostrar que cuando uno tiene coraje e inteligencia se puede saltar al editor que todos tenemos en mente cuando empezamos a escribir”, destacó. 

Silva también quiso hacer un guiño al argumento de 'Realidad aumentada', alejado de los criterios comerciales de muchas editoriales y más próximo a la ciencia ficción y al futurismo. La novela narra la historia de un hacker que recibe la visita inesperada de un gurú de la tecnología con un contrato millonario bajo el brazo que le insta a solucionar una serie de percances en un proyecto en el que la realidad virtual se conecta con el mundo real. “Me estoy imaginando la cara de muchos editores y sus cejas levantadas al leer un manuscrito con un thriller científico, con servicios de inteligencia y con un hacker, protagonista, de Almería; un editor le hubiese dicho que el tipo no puede vivir en Almería sino en San Diego o en otro lugar”, señaló Silva, quien resaltó la valentía de Nievas tanto en la trama de la historia como en la forma de publicarla. 

Por su parte, Nievas recomendó 'Niños feroces' por ser una novela capaz de mezclar elementos como la historia del siglo XX, con especial hincapié en el periodo nazi, con movimientos como el 15-M o periodos especiales como la infancia. Como autor, el andaluz también se refirió a su argumento, en el que un joven que aprende a escribir recibe de un maestro de la creación literaria el mejor regalo que podría tener: una historia para contar. “No es un manual de cómo escribir literatura, pero sí tiene elementos sobre cómo escribir literatura que pocos manuales tienen”, indicó Nievas.

La presencia de Lorenzo Silva frente al autor de 'Realidad aumentada' tiene un sentido que, desgraciadamente y por falta de tiempo, se quedó en el tintero y no fue abordado por ninguno de los dos autores. Silva ya ha experimentado con otro fenómeno que en la música está ganando cada vez más adeptos: el crowdfounding. Es decir, donaciones de los internautas a un artista para que éste pueda editar, publicar y difundir su obra. Un hecho que, quién sabe, tampoco habría que relegar a un segundo plano en el ámbito literario. Más casos como el de Nievas y Silva determinarán si el futuro transcurre por ese sendero, o por otros. La suerte está echada.

viernes, 6 de julio de 2012

Que sus escritos perpetúen sus nombres (Reseña de 'Kengi y la magia de las palabras' .- Paolo Lanzotti)

Javier Allué (@javiallulli)

“… El hombre muere, su cuerpo se convertirá en polvo. 
Todos sus semejantes vuelven a la tierra, 
Pero el libro hará que su recuerdo sea transmitido de boca en boca.
 Más vale un libro que una sólida casa 
O que un templo en Occidente, 
Más aún que un castillo fuerte 
O que una estela elevada en un santuario 
… los sabios profetas han pasado 
Y los hombres se olvidarían si sus escritos no perpetuasen sus nombres” 
Egipto. Extracto del Papiro Chester Beatty IV, verso, Reino Nuevo, D. XIX. 

Todo el mundo tiene su libro. Ese tomo especial, que guardas con cariño. Páginas para cuando no sabes qué leer, o simplemente quieres volver a encontrarte con un viejo amigo. Conocemos cada capítulo, cada escena, cada diálogo. Sabemos qué va a pasar y por qué, y cómo reaccionarán unos personajes que son como los viejos compañeros a los que a veces olvidamos, pero que nunca perdemos. Los conocemos, los odiamos y los amamos igual que a ese libro: lo recordamos y releemos muy de ciento a viento, como quien visita a un pariente lejano.

Y, sin embargo, siempre es una lectura especial. En los rincones más oscuros de las manidas páginas realizamos nuevos descubrimientos e interpretaciones, o al menos eso nos parece a nosotros. Siempre deseamos que la historia acabe bien, aunque sepamos que el final no va a variar un ápice respecto al guión original. Es ese libro que nos enganchó a la literatura, o que nos emocionó especialmente, o que nos hizo reflexionar, o simplemente un poquito de esas y otras muchas satisfacciones juntas.

Para mí, ese libro no es otro que ‘Kengi y la magia de las palabras’, un texto juvenil de la magnífica serie El Barco de Vapor, a la que tantas horas de disfrute adeudo en mi cuenta. Como tal, es un libro de lectura ligera y frases sencillas. No existen subordinaciones, complicaciones en la trama o profundidad en los diálogos.

Lanzotti, que ganó el Premio Barco de Vapor 1997 por esta novela, nos ambienta (muy acertada y rigurosamente, por cierto) en la época dorada de los Sumerios, concretamente en lo que (adivinando por el contexto) se conoce como la III Dinastía de Ur, entre el 2112 y el 2004 a.C.:

'Kengi y la magia de las palabras'
Autor: Paolo Lanzotti
Editorial: SM -Barco de Vapor
Mesopotamia es una tierra fértil, articulada por el Tigris y el Éufrates, donde la civilización avanza por las primeras sendas de la Historia y de la palabra escrita. En este contexto aparece Kengi, nuestro ‘héroe’: un joven campesino que vive en el seno de una familia humilde, sumida en las dificultades del campo y de la época: el hambre, la pobreza y la escasa posibilidad de progreso social.

El joven sumerio es, por supuesto, distinto a los demás. Soñador, inquieto y curioso, su vida cambia cuando salva de morir ahogado al noble Lugaresi en el río Éufrates. Agradecido por la gesta, el noble ofrece una recompensa a Kengi, quien se atreve a demandar aquello que le apasiona y le aterra: convertirse en escriba para comprender la magia de las palabras, enfrentándose a una sociedad estricta y rígida, a la costumbre de los dioses, a las envidias e intrigas cortesanas y a un maestro que sólo quiere hacerle fracasar.

La ingenuidad del muchacho nos trasladará a un mundo de envidias, en el que el progreso social estaba vetado, las desigualdades eran profundas y el temor a los dioses, las hambrunas y la guerra dominaban la vida de los hombres. Sin embargo, Kengi permitirá al lector abierto emocionarse con su integridad, sus esfuerzos, su sentido del deber y su desbordante imaginación. A lo largo de las páginas el protagonista conocerá el llanto y el gozo, la desilusión y la honradez, la fuerza de voluntad, el esfuerzo y, finalmente, el amor.

Por encima de una lectura juvenil, ésta es una lectura para aprender. Para aprender sobre el valor de cada ilusión. Para aprender sobre los sueños, y sobre cómo no rendirse para lograrlos. Para aprender sobre tomarnos un respiro y volver a tener, por un minuto, una hora, un día o toda la vida, 12 años. Para aprender sobre el amor, la honradez, el tesón y la justicia. Pero, sobre todo, para comprender el maravilloso milagro por el que, a lo largo de los siglos y los kilómetros, dos personas pueden comunicarse a través de unos símbolos inscritos y enlazados sobre una tablilla, un papel o una pantalla de ordenador, como lo estamos haciendo ahora tú y yo. Hace 4.000 años los egipcios nos lo dijeron “Y los hombres se olvidarían si sus escritos no perpetuasen sus nombres”. La persona, su recuerdo, sus compañeros y vivencias mueren. Pero la palabra escrita perdura a lo largo de los siglos, testigo de aquello que los hombres quisieron expresar con ella. Ésta es la verdadera magia de este libro. De todos los libros. Es la magia que nació en Mesopotamia. Es la magia de las palabras. De los escribas y escritores.

Que sus escritos perpetúen sus nombres.

jueves, 5 de julio de 2012

Lo inverosímil puede matar (Reseña de 'Dime quién soy' .- Julia Navarro)

Rocío Núñez (@potablava13)

Los periodistas nos pasamos cuatro años en la Facultad rodeados de gente que desde que entramos a las aulas el primer día ya nos ponen sobre aviso: os habéis equivocado de carrera. La otra cara de la moneda son los amigos y familiares a los que se les dibuja una sonrisa al imaginarte presentando las noticias de las nueve y casándote con un príncipe azul –cuidado, que puede salir rana e incluso elefante-. Pero lo cierto es que la mayoría de los periodistas malviven. Por ello, si tienes un sueldo mísero, no hay nada que te pueda alegrar más que una oferta casi astronómica por investigar la vida de tu bisabuela. Ni príncipes azules ni loterías. Así es como Guillermo, el personaje que se encarga de narrarnos la historia de ‘Dime quién soy’, la última novela de Julia Navarro, se aventura a descubrir quién es la misteriosa Amelia Garayoa

'Dime quién soy'
Autora: Julia Navarro
Editorial: Plaza & Janés
La investigación histórica llevada a cabo por la autora es muy interesante; retrata bien la sociedad de la España republicana, de la guerra y de la post-guerra. Lo mismo pasa con la Alemania nazi y la Unión Soviética. La prosa es sencilla –en ocasiones demasiado- y el hilo conductor es potente. El problema es que la vida de la protagonista pierde verosimilitud conforme vamos pasando las páginas. Navarro nos la presenta como una superviviente capaz de hacer cualquier cosa por colaborar a construir un mundo mejor y por proteger a los suyos. Por ello, el sufrimiento la persigue en casi todos los capítulos y la protagonista acaba perdiendo credibilidad en algunos de los pasajes del libro. Sí, es cierto que los espías siempre han existido, y más en tiempos de guerra, pero la escritora despoja a la intrépida Amelia Garayoa de toda naturalidad para convertirla así en un personaje de ciencia ficción. 

Sorprende, a su vez, la crítica sin tapujos por parte de la autora y también periodista hacia la falta de independencia periodística. El narrador y protagonista junto a Amelia, Guillermo, trabaja como crítico literario en un periódico digital en donde, como decíamos al principio, le pagan una miseria. Antepone sus principios y es consciente de que no consigue un puesto mejor porque, pese a ser de izquierdas, critica a los dos bandos, y eso no gusta. Según él, tienes que posicionarte y ser de los unos o de los otros si no quieres acabar siendo de ninguno, lo que te llevará a la cola del INEM. 

Uno de los puntos fuertes de la novela, junto a la investigación histórica y al drama personal de la protagonista, es el final. Las últimas páginas nos revelan el significado real del título de este libro consiguiendo sorprender y emocionar al lector dejándole con un sabor agridulce. Sin embargo, al editor habría que darle un buen tirón de orejas. Las diferentes faltas ortográficas que aparecen a lo largo de la novela -bueno, realmente son erratas provocadas por escribir rápido a ordenador, como poner letras de más en una palabra o escribir el mismo vocablo dos veces seguidas- en una primera edición podrían perdonarse; en una segunda -es la que ha caído en mis manos-, son imperdonables. 

En definitiva, ‘Dime quién soy’ es un libro puramente veraniego por ser entretenido para pasar el rato, desconectar y poder aprender algo de Historia de paso, pero sobre todo, por la ligereza de su prosa y su poca profundidad literaria. Lo rocambolesco es el verdadero asesino de las historias cuando se juega con la verosimilitud.

miércoles, 4 de julio de 2012

La vieja puta de la literatura (Reseña de 'Dublinesca' .- Enrique Vila-Matas)

Carlos Gamissans (@gamissans)

Enrique Vila-Matas no es un escritor cualquiera. Tiene seguidores acérrimos que leen todas sus obras y detractores igualmente acérrimos que no pasaron de la página treinta de ninguna de ellas. Pero 'Dublinesca' (Editorial Seix Barral, 2010) no es un libro más dentro del catálogo de este autor catalán. Es quizá la novela en la que culmina una trayectoria de más de veinte obras y, según muchas críticas, la mejor que ha escrito.

¿De qué va 'Dublinesca'? El protagonista, Samuel Riba, es un editor jubilado cuya vida, desde que se vio obligado a cerrar su editorial y a dejar el alcohol, está dominada por el ordenador y la monotonía. Apenas sale de su casa en Barcelona salvo para visitar a sus ancianos padres, de los que depende emocionalmente como si fuera un niño. En una actitud muy humana, decide que el declive de su vida se corresponde con el final de algo mucho mayor: la galaxia Gutenberg, el imperio del papel como forma suprema de la cultura, y con la muerte de la gran vieja puta de la literatura.

'Dublinesca'
Autor: Enrique Vila-Matas
Editorial: Seix Barral
Tal hecatombe merece un funeral digno que no puede celebrarse en otro lugar que en Dublín, ciudad literaria donde las haya por influencia de figuras como Joyce o Beckett. Así, el protagonista emprende un viaje que le sirve para reemprender viejas búsquedas y reencontrarse con antiguos fantasmas interiores.

La acción transcurre lentamente, puesto que Vila-Matas es muy aficionado a las digresiones y a la intertextualidad, que pueblan la novela de principio a fin. Este estilo aburrirá al lector más impaciente. Vila-Matas se dirige a un lector culto, “activo y con talento” como reclama el propio Riba, muy alejado de la pasiva vorágine que fomentan los best sellers, porque “las mismas habilidades que se necesitan para escribir se necesitan para leer”.

La vejez, la soledad, el aburrimiento, la incomprensión… son temas que se perfilan en el retrato de Riba, una especie de Quijote del siglo XXI que homenajea la literatura al mismo tiempo que la maldice. Los libros de su catálogo han llenado su memoria de páginas y páginas que no le han dado respuestas. Y, lo que es peor, nunca ha encontrado al escritor genial que tal vez hubiera podido ser él mismo.

'Dublinesca' es una novela para leer despacio, sin prisa, no como caminan esos peatones en la Rambla, en apariencia “gente con velocidad pero sin pensamiento”, en palabras del protagonista. Irónica, triste, esperanzadora, original, tal vez algo pesada en ciertas fases, pero imbuida de una inteligencia que pocos autores son capaces de atesorar en sus obras. Así es 'Dublinesca', quizá la obra cumbre de un autor de culto.
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