lunes, 22 de octubre de 2012

Hablemos de decepción (reseña de Sunset Park, Paul Auster)

Rocio Nuñez (@potablava13)

El último libro de Paul Auster, 'Sunset Park' , se inicia con el retrato de la sociedad actual azotada por la crisis económica. El protagonista, Miles Heller, es un muchacho de veintiocho años que se dedica a la limpieza de casas desahuciadas. Poco a poco vamos conociendo detalles de su vida que nos conducen por el misterio de la novela, el cual se centra en saber por qué se fue de casa. La trama se complica cuando Miles debe marcharse a Nueva York por las amenazas de su cuñada si no accede a sus chantajes, ya que Pilar, su novia, es menor de edad. Así pues, el protagonista se va a la ciudad de los rascacielos para vivir en una casa okupa con el único contacto de su vida anterior que mantiene, Bing Nathan, quien a lo largo de los años ha sido el encargado, sin que Heller lo supiera, de informar de la vida de este a sus padres. Las otras dos habitantes de la casa son Ellen Brice, que dedica su tiempo a la pintura, y Alice Bergstrom, quien por su parte invierte las horas en acabar su tesis doctoral sobre la película 'Los mejores años de nuestra vida'. 

'Sunset Park'
Paul Auster
Editorial Anagrama
A medida que avanza la novela, no solo vamos conociendo las causas que llevaron a Miles a fugarse de casa, sino que también conocemos los problemas psicológicos y externos del resto. Página a página los personajes parecen evolucionar con una rapidez vertiginosa. Por ejemplo, el lector se adentra en el caos interior que le producen los remordimientos al protagonista por la muerte de su hermanastro y el miedo a enfrentarse de nuevo a sus padres, sin embargo, no tarda mucho en ponerse en contacto con ellos una vez que llega a Nueva York, con lo que todas las piezas del puzzle encajan a la perfección. Menos mal que la mujer del padre de Miles parece ser la única reticente, consiguiendo así darle más vidilla al asunto. 

A los personajes los conocemos gracias a su psique, y por lo tanto, a su modo de ver la vida. Lo más valioso de esta novela es que Auster sigue el ejemplo cervantino al dotarla de varios narradores, que no son otros que los propios protagonistas. Así pues, sabemos qué y cómo piensan los unos de los otros, lo que nos permite entender los diferentes puntos de vista que pueden haber de una misma situación y los distintos sentimientos que un mismo hecho provoca en cada uno. 

En esta novela, el autor toca varios tópicos de la sociedad actual. Para empezar, nos plantea un amor que debe superar la dificultad de la diferencia de edad, eslabón cada vez más aceptado, pero que en este caso supone un grave problema. También trata los complejos físicos -especialmente de las mujeres-, la soledad, la infidelidad y la identidad sexual. El escritor podría haber profundizado más en estos aspectos, pues hay veces que parece estar perdido, por eso decide tirar por el camino del medio y escoge siempre la solución más sencilla. 

La historia que el lector ha ido siguiendo durante casi trescientas páginas se va diluyendo poco a poco para al final volver al mismo punto de partida de la narración, el cual también funciona como hilo conductor: la decepción. Y es que por más adjetivos que busque para definir este libro no encuentro otro que no sea “decepcionante”. Al menos Auster tuvo la decencia de acabarlo con un poco de acción.

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