domingo, 30 de diciembre de 2012

La clásica crónica cultureta

Firma invitada: Sonia Tascón Martínez (@Tasconita)


Hace ya unos días que terminé el libro que estaba leyendo y aún no he empezado otro. No sé qué leer. Esto no me había pasado nunca porque tengo una interminable lista de lecturas pendientes, pero es que desde hace ya algún tiempo mantengo con algunas de mis amistades continuadas conversaciones sobre mi retraso literario. Vamos, que en lo que respecta a la lectura vivo agazapada en la madriguera de los clásicos antiguos, de la cual no salgo más que para olisquear, de vez en cuando, alguna obra no tan antigua, que no actual, y renovar así de paso el aire del agujero. A veces salgo de ahí obligada para leer algo que me han regalado y que, por otro lado, no suele gustarme. Esto no pasa siempre, pero me pasa con frecuencia, lo que hace que me meta de nuevo en la madriguera cargada de razón y me acurruque allí durante un largo período de tiempo. Pero afuera el mundo de la literatura sigue en movimiento, de manera que yo me quedo cada vez más retrasada, sin poder compartir mis gustos y pareceres con casi nadie, y sin temas de conversación con mis amistades lectoras que no quieren ni asomarse a mi madriguera. Es entonces cuando me hago consciente de lo duro que es ser una cultureta, y clásica además.

Para resolver con eficacia esta soledad literaria que padezco pensé aprovechar los dos temas más de moda en este mes de diciembre, la Navidad y el fin del llamado calendario largo de los mayas, hacer alguna que otra lectura relacionada y después compartirlas en este blog, en Twitter, en las conversaciones con mis amigos y hasta en las cenas familiares de estos días. No se me ocurrió una forma más rápida de salir del aislamiento.

Para poder seguir a tiempo las conversaciones que se produjeran en torno a cada uno de lo temas, decidí ponerme en primer lugar con alguna lectura que tuviera que ver con los mayas. Me vino a la cabeza el 'Popol Vuh' y otros textos que fueron recogidos por los propios mayas a partir de su tradición oral; textos que supusieron una reafirmación de su identidad y su cultura después de la conquista española. Algunos de ellos están recogidos por Mercedes de la Garza en 'Literatura maya'. No es necesario decir, lo estáis intuyendo vosotros mismos, que esta no iba a ser la mejor fórmula para quitarme de encima ese tufillo cultureta. Por eso pensé en ampliar horizontes, adentrarme en el desconocido mundo de la literatura apocalíptica y leer alguna novela que tratara sobre el fin del mundo. Investigando un poco salió a la luz el título 'The road', de Cormac MacCarthy, traducida al español como La carretera, y en seguida me acordé de la película que lleva el mismo nombre y que está basada en dicha novela. Me gustó mucho cuando la vi, pero me dejó, como era de esperar, muy desalentada. Pensando que la lectura sería aún más desgarradora, decidí descartarla. Entonces pensé que lo que tenía que hacer era leer directamente el 'Apocalipsis', pero de camino a la estantería me di cuenta de que no tengo ninguna Biblia en casa, así que también tuve que abandonar esta idea. Como mi plan no estaba yendo muy bien, aprovechando que la estaban echando en la tele, hace un par de noches me vi 'El jinete pálido'. Aunque no muchas, se pueden aprender de memoria algunas frases del 'Apocalipsis' en la evocadora e inquietante escena en la que Clint Eastwood llega al campamento de los colonos mientras el personaje de Megan Wheeler lee este pasaje bíblico en voz alta. Si no habéis visto la película, ved esto, que merece la pena; y no os preocupéis, no hay spoilers.

Una vez abandonado el tema apocalíptico me puse con la Navidad que, a priori, me da menos pereza por ser menos oscura y devastadora. Excepto las primeras manifestaciones medievales que nacieron al abrigo de las iglesias, y algo del siglo XVI, poco sé sobre literatura de tema navideño escrita aquí o en español. Buscando en la Red me encontré una antología en dos volúmenes realizada por Rafael Alarcón Sierra: 'Cuentos españoles de Navidad'; el primer volumen es 'De Bécquer a Galdós'; el segundo 'De Valle-Inclán a Ayala'. En el mismo sitio conocí la existencia de una crónica de García Márquez titulada 'Estas Navidades siniestras'. Me llamó la atención el título, pero ni que decir tiene que el colombiano no alaba precisamente esta festividad, así que lo descarté, por miedo a que además de saberme cultureta me tacharan de iconoclasta. Volví entonces la vista a mi madriguera y supe que lo que tenía que hacer era leer a Dickens y su 'A Christmas Carol'. Sin embargo, como me despisto fácilmente, acabé viendo un par de versiones animadas, una de ellas del año 1969, y recordando gracias a un amigo esa divertida sátira que es Los fantasmas atacan al jefe. El cine me hizo olvidar leer un par de relatos que tenía en la cabeza: 'The Gift of the Magi' de O. Henry, 'Un árbol de Noel y una boda' de Dostoievski, 'La carta de Santa Claus para Susie' que, como su nombre indica, es una carta que escribió Twain para su hija Susie haciéndose pasar por Santa Claus, y a Chéjov y su 'Vanka'. Me dejé también, pero esta vez a propósito, a John Grisham y su 'Una Navidad diferente', novela de la que hay versión cinematográfica titulada 'Una Navidad de locos'. Y sin darme cuenta se me había pasado ya la Navidad y las ganas de leer sobre ella. Me dirigí entonces hacia mi estantería haciéndome el firme propósito para el año nuevo de abandonar, al menos por temporadas, la madriguera clásica y cultureta en la que vivo. Sin pensarlo cogí 'El cuarto de atrás' de Carmen Martín Gaite. Ya os contaré qué tal.

2 comentarios:

  1. ¡Venga que te vas aproximando!
    El próximo ya tendrá menos años que tú...

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  2. Gracias por los ánimos. Estoy esforzándome todo lo que puedo para conseguirlo.

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