lunes, 24 de junio de 2013

Encontrarse en un lugar para nadie (Reseña de 'Un lugar para nadie' .- Álex Chico)

Rocío Nuñez (@potablava13)

Nuestro mundo cada vez se nos hace menos habitable. Día tras día las noticias nos azotan y la realidad nos consume en la pobreza, también en la moral. Nos cuesta aceptar nuestro reflejo en el espejo y los dramas de los otros cada vez se parecen más a los nuestros. Quizá solo sea que hemos convertido nuestra sociedad en un lugar para nadie a base de avaricia y egoísmo. 

'Un lugar para nadie'
Autor: Álex Chico
Editorial: Luna de poniente (Poesía)
El poeta Álex Chico (Plasencia, 1980) publicó hace unos meses su último poemario, titulado 'Un lugar para nadie'. A lo largo de las cinco partes del libro, Chico realiza un ejercicio muy complicado, aunque aparentemente sencillo: se para a observar lo que le rodea. Así rompe la realidad para mostrárnosla con sus versos y convierte lo rutinario en algo excepcional. Sirva de ejemplo el poema La parada del autobús, donde el poeta nos habla de la espera del autobús que lleva al niño al colegio y al adulto a su infancia. Y es que 'Un lugar para nadie' nos muestra que la vida es un continuo círculo, como ya predijo Borges en 'Las Ruinas Circulares'. 

Como decíamos, el libro es un continuo retorno. El agua y la sequía son dos elementos básicos, sobre todo durante la primera parte. El primero representa la vida; el segundo, el abandono. Así, la soledad, o mejor dicho, el miedo a la soledad, está muy presente en los poemas de Chico, como también la reivindicación de las pequeñas cosas, donde, al final, acabamos encontrando la felicidad, si es que existe, o, al menos, una forma de escapar. 

Llama la atención la cantidad de referencias que nos encontramos conforme vamos pasando las páginas. En la Nota del Autor el poeta nos enumera a algunos de los autores que van apareciendo en el libro, como David Rosenmann-Taub, Eduardo Moga, Juan Vico o Georges Perec entre otros. Pero aunque no les cite, la sombra de Julio Cortázar y Jorge Luis Borges es alargada y alguna huella de estos dos maestros de la literatura hispanoamericana podemos encontrar entre los versos de Chico, como ocurre en el poema 'Sant Angelo'

Pero si algo llama la atención de la poesía de Álex Chico son los finales, los cuales tienen la potencia suficiente como para dejarte sin respiración y obligarte a releer los poemas con más atención si cabe. Después, toca reflexionar. A estos puñetazos finales Quim Monzó les llama capoeiras en honor al arte marcial, pues tienen el mismo fin. Chico emplea este recurso sin hacerse pesado. Utiliza la dosis exacta para seguir sorprendiendo al lector poema tras poema. 

'Un lugar para nadie', pues, es un lugar de encuentro entre lo que somos y lo que fuimos, también con lo que nos rodea. Una observación desde fuera, desde los márgenes, que nos empuja hacia el centro. Por eso a veces duele, porque nos reconocemos. Los poemas son juegos de espejos que se van superponiendo con el fin de reconstruirnos para poder reconocernos; un impulso desde el pasado para poder seguir caminando. 'Un lugar para nadie' es, en definitiva, nuestra esencia, donde solo cabe uno mismo.

viernes, 21 de junio de 2013

El ritmo de Murakami para el Día Internacional de la música

Juan Diego Mora (@Juandi_mora)

La vida del escritor, como la del actor, o cualquier otro profesional que depende de que los demás entiendan su talento, necesita de múltiples empleos para subsistir, pero también para crecer.

Haruki Murakami regentaba un bar de jazz con música en directo. Uno de esos locales que tanto echamos de menos en más de una ciudad española. Su pasión por la música la refleja en sus novelas y por esto mismo motivo hemos decidido dedicar este artículo a las continuas referencias que hace el escritor japonés en sus novelas. 

Desde las canciones de The Beatles, que dan nombre a su novela 'Norweigan Wood', que en España se ¿tradujo? como 'Tokio Blues', pasando por Sweet Lorraine de Nate King de 'Al sur de la frontera, al oeste del sol', hasta la música más sesentera y setentera de 'Baila, baila, baila' (sin olvidar la música clásica que sirve de hilo conductor en otras obras como la enigmática '1Q84')

Comencemos por 'Norweigan Wood' por se la novela que le dio a conocer en España. Por sorprendente que parezca no es el jazz el estilo que más predomina. Las canciones melódicas y The Beatles forman parte de la historia de Toru Watanabe y Naoke. Canciones al acorde de una novela donde la tristeza y la soledad se entremezclan con el amor.



Por otro lado, en una de las primeras novelas de Murakami, 'Baila, baila, baila', el recuerdo de un pasado mejor navega por el boom de los grupos ingleses en los 60-70  y el pop más playero (en el momento que los protagonistas visitan Hawai).
Yuki con sus grandes cascos no para de escuchar esta música:


Por si no fuera poco el extraño argumento de 'After Dark', en su "banda sonora" encontramos desde Pearl Jam hasta música clásica pasando por la clásica banda sonora de la película 'Love Story'. Todo para acompañar a una joven que no consigue que su hermana despierte, un tenebroso televisor y un chico apasionado de la música y los gatos (cliché 'murakamiano').



Para concluir, el artículo, que no el repertorio de canciones de las novelas de Murakami, nos dejaremos llevar por la música de la última gran novela del japonés: '1Q84'. La historia comienza con música clásica, pero como no podía ser de otra forma la historia de Aomame, una mujer independiente e instructora de un gimnasio que en sus ratos libres se dedica a otros menesteres y Tengo, un profesor de matemáticas con alma de escritor, continua con jazz y los Rolling.



Trompeta y guitarra. Voces profundas y rasgadas. Son el hilo musical de las novelas de Murakami. 

jueves, 20 de junio de 2013

Historia del prejuicio más viejo del mundo (Reseña de 'La semilla de la barbarie' .- Enrique Moradiellos)

David Sediles (@davizoaf)

'La semilla de la barbarie' es obra de Enrique Moradiellos (Oviedo, 1961), catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Extremadura. En este libro, partiendo del Holocausto y lo que supuso, se vuelve al pasado para hacer un repaso de la historia de la judeofobia o antisemitismo desde su nacimiento en la antigüedad clásica hasta el genocidio que perpetró la Alemania nazi. Este repaso enumera y explica todos los cambios y justificaciones que sufrió este prejuicio a lo largo del tiempo pero que lo mantuvieron vivo durante siglos. 

'La semilla de la barbarie'
Autor: Enrique Moradiellos
Editorial: Peninsula
El texto se lee con mucha facilidad y descubre muchos detalles de este antiguo odio que quizá sean desconocidos por la mayoría. Pero el principal problema al que se enfrenta la obra es que dedica unas 125 páginas a repasar los más de 2.000 años de persecución hacia los judíos. Debido a esto no puede detenerse mucho en los acontecimientos ni profundizar en su explicación. Pero a pesar de todo es un libro muy recomendable como iniciación en el tema y que puede ir completándose con lecturas posteriores. 

Una peculiaridad de la estructura del libro es que comienza por el final, por el holocausto, y después retrocede al nacimiento del judaísmo. Este orden tan poco habitual es defendido por su autor como el mejor para explicar la cuestión, aunque después de su lectura no uno no acabe del todo convencido de su acierto. 

Pero la obra cuenta con muchos otros aspectos positivos. A pesar de lo lejano en el tiempo o superado que pueda parecer en el tiempo el antisemitismo da enseñanzas que se pueden traer al presente. Por ejemplo en un momento del libro se explica que gran parte del odio que despertó la comunidad judía fue debido a la envidia que despertaron sus éxitos sociales y económicos. Las estadísticas a su favor parecían imposibles. En 1880 la mitad de los diarios berlineses eran propiedad de judíos. En el Imperio austro-húngaro el éxito era aún mayor. En 1881 el 61% de los médicos vieneses era judío, el 58% de los abogados y el 80% de los empresarios banqueros. Ante esta desproporción se despertaron muchos recelos, lo que hoy podría aplicarse a cómo muchos juzgan la bonanza económica de los ciudadanos de origen chino que viven en nuestra sociedad. 

Y es que leer sobre el holocausto siempre es pertinente porque como dijo Primo Levi si se convenciera al mundo de que Auschwitz no existió sería mucho más fácil que se produjera un segundo Auschwitz.

miércoles, 19 de junio de 2013

Poderoso caballero es don sexo (Reseña de 'El luminoso regalo' .- Manuel Vilas)

Juan Diego Mora (@Juandi_Mora)

El sexo como motor de nuestra sociedad actual es lo que nos presenta Manuel Vilas (Barbastro, Huesca, 1962), en su última novela. Este concepto bien podría versionar la famosa frase de Francisco de Quevedo: ‘Poderoso caballero es don sexo”. El escritor aragonés sacude el panorama editorial patrio con su novela más realista, huyendo de la cultura pop que reflejase en ‘Los inmortales’. 

'El luminoso regalo'
Autor: Manuel Vilas
Editorial: Alfaguara
Estamos acostumbrados en los últimos tiempos a ver, en las estanterías de las librerías y grandes almacenes, novelas con el sexo como reclamo. Sin embargo, ‘El luminoso regalo’ (editada por Alfaguara) no tiene nada que ver como las novelas eróticas ‘light’  situadas entre los superventas desde hace más de un año. 

Vilas muestra el sexo como eje de la sociedad actual, de la vida adulta. Para ello se vale de Victor Dilan, un escritor español aclamado tras su éxito fuera de nuestras fronteras que buscará como escapar de la autodestrucción en la que se ve envuelto. El protagonista se encuentra en un vorágine de alcohol y antidepresivos y una búsqueda de la felicidad que le llevará a  una turbulenta y carnal relación con Ester, la bruja

Las escenas de sexo, el pasado y el futuro se entrelazarán con las relaciones entre los dos protagonistas que no serán más que un nexo para conocer la relación de Victor con su esposa Elena o la ninfomanía galopante de su compañera de catre. 

Entre juegos de cama (explícitos, pero bien elegidos por el autor), el lector indagará sobre el conocimiento del ser humano. La búsqueda de la felicidad fugaz como un orgasmo o permanente como un anhelo llevará a Dilan a luchar entre la insatisfacción y la conflictiva relación entre sexo y amor. 

Vilas vuelve a sorprender y sigue sin conformarse con los estándares fijados en la narrativa. Con guiños, evidentes, a Bob Dylan y muchas referencias a 'Cumbres Borrascosas', esta historia sobre lo carnal, que trata de la búsqueda de la felicidad y sus vertientes (amor, soledad, sexo…), deja de manifiesto el talento del escritor y su particular forma de ver la literatura.

viernes, 14 de junio de 2013

Civilización y barbarie en la Europa del siglo XX

Andrés Pérez Mohorte (@Mohorte)

Como casi todos los grandes historiadores que han abordado en un sólo libro la densa historia del siglo XX, Gabriel Jackson se enfrenta en 'Civilización y barbarie en la Europa del siglo XX' a la titánica tarea de compilar de forma sencilla pero completa los acontecimientos más relevantes de la última centuria. Centuria que, en realidad, no lo es tal: se trata del siglo corto de Hobsbawm, el periodo que va desde 1914 y el estallido de la Primera Guerra Mundial hasta la caída del Muro de Berlín en 1989. Setenta y cinco años que dejaron atrás el viejo mundo, pese a los avances de la Revolución Industrial y la transformación generalizada del mundo occidental, y que abrieron la puerta a nuevas estructuras políticas y sociales, desde la democracia generalizada en todos los países europeos hasta los mayores progresos económicos jamás contemplados en la historia de la humanidad. Jackson se enfrenta a la compleja tarea de resumir y presentar de forma simple y para el público general todos los hechos que se desarrollan desde el inicio hasta el final (y más allá) de este siglo corto. Antes que nada, podemos preguntarnos si realmente lo consigue. ¿Es así? Desde mi punto de vista sí. Al menos en lo que se refiere a la compilación general y esquemáticamente resumida de la historia lineal del siglo XX. Jackson ofrece aquí un verdadero manual para principiantes de todo lo que sucedió durante estos relevantes setenta y cinco años. 

'Civilización y barbarie en la Europa
del siglo XX'

Autor: Gabriel Jackson
Editorial: Crítica
De manera indudable, el libro de Jackson recompone y divulga, siempre desde su interpretación particular que jamás queda exenta de opiniones personales, la historia del siglo XX en una lectura cómoda y rápida. Sin apenas pies de página y con una línea argumental muy clara desde el inicio hasta el final: para Jackson, el siglo XX es un siglo fundamentalmente de contrastes. De los descubrimientos científicos y sociales más sorprendentes de la historia de la humanidad y de los progresos económicos y más relevantes (civilización), pero también de las mayores atrocidades que los hombres y las mujeres del mundo jamás hayan contemplado (barbarie). La idea flota constantemente en el aire. Y la pregunta también parece plantearse implícitamente durante todos los capítulos, que abordan de forma independiente los lapsos históricos que deben ser explicados por sí mismos. 

¿Qué es el siglo XX? ¿Un siglo donde las sombras pesan más que las luces o viceversa? A esta respuesta parece hacer frente Jackson cuando, capítulo sí capítulo no, introduce relatos largos y concienzudos sobre los avances en las ciencias sociales o en las ciencias exactas. Los hila, además, con indudable talento junto a la narración histórica, lo que dota a estos escarceos en materia científica de enorme coherencia con el resto del relato (como por ejemplo, las páginas dedicadas al descubrimiento de la bomba atómica). Esta característica dual del libro supone todo un reto para el lector y para el propio Jackson, porque propone un dilema que sólo la propia visión de la humanidad de cada uno puede resolver en función de si es optimista o pesimista por naturaleza. Es decir, que pese a su interpretación personal e indudablemente documentada y fidedigna, Jackson juega con el lector y le propone reflexionar por sí mismo sobre el siglo XX. ¿Optimista o pesimista? En función de cada cual, el devenir de este siglo será el ejemplo del progreso o de la decadencia. 

Desde mi punto de vista, la visión de Jackson al respecto es indudablemente positiva. Pese a glosar las mayores barbaridades que el hombre pueda cometer, Jackson siempre encuentra un agujero desde el que demostrar que, pese a todo lo malo que engendró el siglo pasado, siempre hubo motivos por los que enorgullecerse del ser humano. Un ejemplo paradigmático de esto es, de nuevo, la Segunda Guerra Mundial. Cuando Jackson analiza los diversos grados de colaboracionismo de los países ocupados, siempre parece flotar en el ambiente la idea de que, por más que los nazis corrompieran a sus dominados, éstos se las arreglaban de un modo u otro para buscar el beneficio de su propia comunidad. Con matices, por supuesto. En ocasiones, no obstante, estos matices son demasiado ligeros, y a veces da la sensación de que Jackson es demasiado simplista y esquemático en sus ideas. Es un defecto achacable a la intención divulgativa del texto, que obvia un relato repleto de detalles frente a la relación sencilla de causas y consecuencias. 

Otro último detalle que me ha interesado del libro es el notable peso de las personalidades que otorga Jackson a la confección del siglo XX. No ya sólo a la hora de hablar de los grandes descubrimientos científicos de los últimos cien años, sino también a la hora de explicar determinados eventos históricos. De ningún modo Jackson desprecia las tendencias históricas, los contextos sociales o los contextos económicos. Pero en su historia la personalidad concreta de tal o cual personaje histórico guarda una importante relación con lo que sucedió y con lo que pudo no haber sucedido. Una muestra de ello es su capítulo sobre el florecimiento de dictaduras autoritarias de corte fascista en Europa del Este y del sur durante los años de entreguerras. Mientras analiza las diferencias entre unos países y otros, recalca que algunos de los motivos por los que unas dictaduras fueron más sangrientas que otras tienen que ver con los propios dictadores que estuvieron al frente. Un caso obvio de esto es cuando describe a Miguel Primo de Rivera como un líder suave, en proporción a los reyes de Rumanía o de Yugoslavia, algo que le permite dibujarlo con cierta benevolencia pese a su carácter autoritario. Y otro, el caso particular finlandés. 

Tras analizar la convulsa situación finesa tras la Primera Guerra Mundial, Jackson determina finalmente que el motivo último de la supervivencia de la democracia en el país se debió al carácter político parlamentario de sus tres dirigentes más relevantes de la época. Cabe plantearse si realmente las personalidades de los distintos dirigentes de Europa fueron tan relevantes como Jackson cuenta. Es cierto que resulta necesario alejarse de los determinismos históricos, pero no lo es menos que la acción individual de las personas no oculta las causas estructurales y los profundos procesos de transformación política y social que reconfiguraron Europa. Esta visión de Jackson, de un claro tinte individualista acorde quizá a su perspectiva judeo-liberal del siglo XX, choca con otras visiones y escuelas históricas y, en última instancia, puede despertar ciertas suspicacias por parte del lector. 

Por último, cabe resaltar que 'Civilización y barbarie en la Europa del siglo XX' es una visión personalísima de Jackson sobre la historia. Sus opiniones y vivencias personales están siempre presentes y Jackson lo deja claro desde el inicio. Para mí, este hecho, lejos de suponer una intromisión inaceptable en la equidistancia y labor profesional del historiador, es una virtud. Las opiniones enriquecen los textos de Jackson y dejan claro al lector que ésta es una y sólo una de tantas visiones del siglo XX que se pueden encontrar en las bibliotecas. Un hecho, además, que dota de gran magnetismo a la lectura del libro. En resumen, 'Civilización y barbarie en la Europa del siglo XX' es un acercamiento idóneo para principiantes a la densa historia de la Europa reciente, que abarca ciencia, política y sociedad y que está escrito con fluidez e inteligencia.

miércoles, 12 de junio de 2013

Los difíciles pasos de baile de la vida (Reseña de 'Baila, baila, baila'.- Haruki Murakami)

Juan Diego Mora (@Juandi_Mora)

Empecemos con el A,B,C, de las novelas de Murakami. Treintañero soltero, infeliz en su trabajo y con extraño pasado con las mujeres. Este es el estereotipo que nos vuelve a mostrar el escritor japonés en ‘Baila, baila, baila’ (secuela de ‘La caza del carnero salvaje’, aunque se puede leer independientemente). 

Siendo así, ¿cómo es posible que no nos aburramos?. 

Realmente, sigue sin pasar nada en sus obras. No hay acción, ni giros inesperados. Sin embargo, Murakami consigue enganchar al lector. Ya sea por los monólogos interiores del protagonista, las escenas cotidianas, o por los acertados diálogos que hacen reflexionar, aún sin querer. 

'Baila, baila, baila'
Autor: Haruki Murakami
Editorial: Tusquets
‘Baila, baila, baila’ es de nuevo una novela de personajes. De la vida interior de un hombre que busca el sentido a su existencia. Un periodista ‘freelance’ que está cansado de hacer reportajes sobre viajes y restaurantes pintorescos y que echa de menos una vida anterior. 

Su 'yo' de hace cinco años no era mejor, pero tal vez sí más feliz. Por este motivo se embarcará en un viaje buscando a la mujer que un día dejó de ser asidua en su cama para desaparecer de la faz de la tierra (otro leiv motiv en las novelas del bueno de Haruki) 

Arrepentido de errores anteriores y con miedo a no volver a ser feliz, el protagonista (cuyo nombre no conoceremos) se refugia en el Hotel Dolphin donde fue feliz por última vez. 

Sin duda es un viaje por la naturaleza humana. Una búsqueda de los hilos que nos agarran y nos mueven por la realidad. Que nos hacen bailar por nuestro camino vital. 

En el camino del protagonista se cruzará un magnífico personaje: Yuki. Una niña cuya madurez sorprende y se mezcla con la inocencia y los miedos propios de la pre adolescencia. Una teeneger pegada a unos cascos, abstraída del mundo que le rodea, pero con una sensibilidad especial. 

Como es habitual el viaje estará acompañado con música (esta vez de la década de los 70), referencias a películas (no se pierdan el hilarante guion que tiene en la cabeza el protagonista) e inspiraciones literarias del autor. 

No les engañaré. Es el Murakami de siempre, pero sigue sorprendiendo y dejando historias surrealistas (aunque esta vez en menor grado) y oníricas para múltiples interpretaciones. 

“Baila, baila, baila… y sigue bailando”

lunes, 3 de junio de 2013

Echando la vista atrás (La retrospectiva de Reverte en 'El tango de la vieja guardia')

David Sediles (@davizoaf)

'La tabla de Flandes' fue la tercera obra que publicó Arturo-Pérez Reverte allá por 1990 en los inicios de su carrera como escritor. Atrás quedaban 'El húsar' y 'El maestro de esgrima', las dos primeras aproximaciones de Pérez-Reverte a la novela con una extensión inferior a la media que después mantendría. 

Es interesante revisitar este libro ahora que tras la publicación de 'El tango de la guardia vieja' el autor declaró que ese es el que debería haberle seguido. Pero abandonó el proyecto hasta 20 años después porque consideró que carecía de la experiencia vital para llevarlo a cabo satisfactoriamente. 

'La tabla de Flandes'
Autor: Arturo Pérez Reverte
Editorial: Alfaguara
'La tabla de Flandes' tiene varios puntos en común con el que no llegó a ser su sucesor. El primero, anecdótico, es que en ambos hay un personaje llamado Max que se dedica a vivir de las mujeres. Aunque en la segunda es el protagonista y tiene buenas maneras y sus reglas y en la otra es un secundario que está muy lejos de tener ninguna de las dos. Y el segundo es la presencia del ajedrez. Aunque mucho más importante en 'La tabla de Flandes' que en 'El tango de la guardia vieja'. 

Pero los parecidos con la que finalmente fue su sucesora prevalecen sobre la obra pospuesta. La estructura general de 'La tabla de Flandes' tiene más similitudes con 'El club Dumas'. En ambas cae en manos del protagonista una valiosa y antigua obra de arte que trae la muerte desde el pasado al presente. Y en ambas el misterio a resolver es el motor de la trama y el suspense que crea, bien administrado por el autor, es lo que engancha al lector. En 'La tabla de Flandes' el propio Pérez-Reverte se ríe de sí mismo diciendo por boca de un personaje “oye, esto lo coge Agatha Christie y hace un novelón”. 

En cambio en 'El tango de la guardia vieja' el peso de la novela recae sobre una pareja sin más artificios que su relación y su evolución. Con unos pocos toques de acción, eso sí. Por esto se corrobora la explicación del escritor de que tuvo que guardarla 20 años en un cajón.
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