lunes, 30 de septiembre de 2013

Detrás del “desorden natural” londinense (Reseña de ‘Historias de Londres’ .- Enric González)

Luis Royo Antín (@luisroyoantin)

En términos arquitectónicos, en Londres “reina un gran desorden natural”. Dicha afirmación aparece en uno de los primeros artículos del periodista Enric González en ‘Historias de Londres’, un volumen de RBA que recopila textos que el diario ‘El País’ publicó cuando era corresponsal en la capital británica. Con ese “desorden natural” se refiere a la sensación que muchas personas tienen cuando se acercan a Londres. Todo (edificios, mobiliario urbano, estatuas…) parece intercalado ahí de forma arbitraria, pero a la vez parece tener un sentido, como sucede con la naturaleza. 

En las sucesivas páginas, Enric González demuestra que tras ese desorden hay una ciudad llena de historia y de historias. Sus artículos nos acercan a los orígenes del primer metro de la historia, el ‘underground’ de Londres; a los tipos de cerveza del país; a los orígenes obreros del fútbol británico; a la monarquía; al sistema parlamentario; al surgimiento de ese mastodonte publicitario llamado Picadilly Circus; a Sherlock Holmes y a Jack 'El Destripador' o a la prensa inglesa, conocida por su reputación en lo económico y su sensacionalismo amarillista. 

'Historias de Londres'
Autor: Enric González
Editorial: RBA

Con la lectura de ‘Historias de Londres’ se descubren esas partes minúsculas de una ciudad y de un país que hacen gigantes a ambos. Por ejemplo, González revela –especialmente al público español poco familiarizado con lo que realmente se cuece en Reino Unido- que los británicos no tienen ni carnet de identidad, ni permiso de conducir con fotografía, ni Tribunal Constitucional. También destapa el interior de una ciudad por la que circulan líneas de metro privadas, como la que va a los opulentos almacenes Harrods, y en la que todavía se mantienen algunas que fueron construidas ante una hipotética nuclear, como la del servicio de Correos. 

No sólo el contenido es excepcional en ‘Historias de Londres’. Al igual que Julio Camba, Manuel Chaves Nogales, Josep Plá o Ramón J. Sender, Enric González tiene un estilo propio, fruto de mucho trabajo, de mucho tecleo, de mucha observación. Mezcla el humor y la ironía especialmente bien para contarnos sus experiencias en aquel país, como cuando tuvo que asistir a un hospital víctima de recortes presupuestarios de la era Thatcher, y para aproximarse al carácter inglés: “El británico es la pieza maestra de la democracia (limitada) más antigua del planeta. Que ningún militar le prometa poner orden en el país, que ningún revolucionario le prometa justicia: él reclama que le bajen los impuestos y que le dejen tranquilo. Si alguien llama a la puerta a las seis de la mañana, será el lechero o el destripador, pero no unos tipos dispuestos a construir un mundo mejor a base fusilamientos”. 

Como muchos grandes libros, ‘Historias de Londres’ reúne varios géneros. En ocasiones es un excelente libro de viajes, en otras es una guía turística tremendamente práctica para descubrir rincones de la ciudad (en este libro sobresalen las páginas dedicadas a pubs y librerías) que son destacados con entusiasmo por personas que han residido allí como mínimo durante una larga temporada. Se aproxima al ensayo histórico y político, pero también a la crónica periodística y a la narrativa. No cabe duda por tanto de que estamos ante un volumen muy completo que, además de ser capaz de reforzar y aumentar cualquier fascinación que el lector sienta por Londres, resulta más que recomendable para todos aquellos que ven en dicha ciudad poco más que una gran urbe del caos rodado y peatonal, donde casi siempre hace mal tiempo, todo es carísimo y se come fatal.

martes, 10 de septiembre de 2013

A vueltas con la historia (Reseña de 'Historia del siglo XX' de Eric Hobsbawn')

David Sediles (@davizoaf)

'Historia del Siglo XX' es un libro que como su propio nombre indica abarca, desde una perspectiva global, la historia de ese siglo. Aunque para ser más precisos abarca la historia del “corto siglo XX”, que va desde 1914, con la Primera Guerra Mundial, hasta 1989, con la caída del bloque soviético. Este periodo de tiempo abarca los acontecimientos históricos más relevantes y que dieron una personalidad propia al siglo XX. 

'Historia del siglo XX'
Eric Hobsbawn
Editorial: Crítica
El libro se divide en tres grandes bloques que tratan de reflejar las tres fases en las que a juicio del autor se dividió este corto siglo XX. La primera es “la era de las catástrofes”. Ésta abarca las dos guerras mundiales y el convulso periodo de entreguerras. La segunda es “la edad de oro”, que recibe su nombre por el periodo de gran crecimiento económico que siguió a la Segunda Guerra Mundial y que se mantuvo hasta la crisis del petróleo de 1973. Y la última es “el derrumbamiento”, que va desde el fin de bonanza económica hasta la caída del bloque soviético. 

El autor de la obra es Eric John Ernest Hobsbawm (Alejandría, Egipto, 9 de junio de 1917 - Londres, Inglaterra, 1 de octubre de 2012), aunque más conocido como Eric Hobsbawm. Éste no solo analiza el siglo XX como historiador sino, debido a su trayectoria vital, como testigo de muchas de sus transformaciones. El ejemplo más claro es que tras pasar su infancia en Viena y Berlín la familia Hobsbawm, de orígenes judíos, tuvo que emigrar en 1933 a Londres cuando los nazis alcanzaron el poder en Alemania. 

Paralelamente a su labor como historiador Hobsbawm desarrolló una labor de crítico musical de jazz que se originó en la gran afición que tenía por este género musical, como declara en Historia del siglo XX. La producción de Hobsbawm sobre jazz no se restringió a críticas y se plasmó también en libros completos dedicados al tema. A través de esta afición personal se explica la buena cantidad de espacio que se dedica a la Cultura de las distintas décadas analizadas y las transformaciones que ésta sufre como reflejos de las transformaciones sociales que se desarrollan paralelamente. En cada uno de los tres bloques en que está dividida la obra se puede encontrar un capítulo dedicado estrictamente a la cultura de la época. En esta decisión pesa la concepción que tenía Hobsbawm del jazz como un estilo de rebelión, rasgo que puede ser algo más difícil de encontrar en otros autores pero que no es gratuito en ningún caso porque ayuda a escapar de la historia estrictamente política y “dibujar” la sociedad de la época con un mayor número de matices 

Pero la historia cultural o social no es la única técnica que emplea Hobsbawm para dar riqueza al texto y al análisis que contiene. El periodo histórico que se aborda coincide en gran parte, excepto su inicio, con el de la vida del autor. Por esto desde el prefacio lo cuenta como un testigo de los hechos y puede añadir pequeñas anécdotas personales o de la gente que conoció a lo largo de su vida que corroboran desde la pequeña escala lo que el análisis comparado dice desde la general. Esto permite humanizar la Historia al mostrar cómo cada hecho o política afectó a la vida de las personas. 

El principal problema al que se enfrenta este libro es que en un solo volumen aborda la historia de casi todo el siglo XX y de todo el mundo. Lo cual es casi inabarcable ya que algunos pequeños acontecimientos que aparecen por las páginas de Historia del siglo XX ya cuentan con extensas obras exclusivas sobre los mismos. Por esta razón no queda otro remedio al autor que dedicarse más al análisis de los hechos que a su exposición y a la descripción de áreas del mundo como bloques en lugar de bajar al desarrollo concreto de cada uno de los países que las forman o como mucho compararlos entre sí. Este método se puede percibir claramente, por ejemplo, aplicado a los países de Sudamérica

El caso de Europa, contando al bloque soviético como parte de este continente, es distinto al del resto del mundo y es tratado con mucha mayor profundidad que otras zonas, aunque tampoco sin llegar a una descripción pormenorizada de cada país. Pero sería un error acusar por este hecho al autor de eurocentrismo ya que hasta finales del siglo XX los acontecimientos acaecidos en este continente tenían una influencia en el resto del mundo que no se producía a la inversa con tanta intensidad. 

Un libro como éste también genera ciertos problemas para el lector. El primero es que no es un libro apto para un neófito de la Historia porque en él se dan muchos conocimientos históricos previos por sentados y se pasa de puntillas por otros en los que el lector podría desear buscar más profundidad. Aunque desde esta perspectiva Historia del siglo XX también puede ser considerado como un libro de iniciación que da una visión de conjunto y descubre una variedad de cuestiones en las que el lector puede profundizar a partir de aquí con otras lecturas.Aunque por el lado contrario con un lector con gran conocimiento de la historia la descripción de algún pasaje puede pecar de simplista por lo reducido del espacio dedicado. 

Una lección de la historia para el presente 
Siempre me gusta recordar esa frase que ya es un tópico de que la historia está llena de lecciones para el presente y que los pueblos que la olvidan están condenados a repetirla. La saco a colación en el momento actual en el que se acerca la Diada de Cataluña por las reflexiones que Eric Hobsbawn hace en el libro sobre la nueva oleada de nacionalismos que adquirió vigor a partir de 1973 (aunque las raíces de los casos españoles son muy anteriores). 

Hobsbawn considera que estos no son más que una respuesta emocional a una época de incertidumbre y estancamiento económico que comenzó con la crisis del petróleo de 1973 pero en ningún caso un programa elaborado de respuesta a los nuevos retos que aparecieron. Es más, al contrario si estos nacionalismos consiguieran su objetivo se cumpliría el sueño de las nuevas empresas transnacionales que cada día ganan en tamaño y poder y que se enfrentarían a una serie de estados cada vez más fragmentados y pequeños y por lo tanto más incapaces de controlarlas.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...