lunes, 11 de noviembre de 2013

Luz en la oscuridad (Reseña de 'El teatro de la luz', de Juan Vico)

Rocío Núñez (@potablava13)

Hace pocos meses publiqué un artículo en el que criticaba los concursos literarios. Realmente mi crítica iba hacia la falta de criterio que demuestran tener muchos de los jurados que se jactan de intelectualidad y hacia el afán de reconocimiento que tienen algunos de los que presumen ser escritores. Hoy vuelvo a escribir un artículo sobre un libro premiado, tal y como hice meses atrás, pero esta vez, para compartir con el jurado su veredicto.

'El teatro de la luz'
Autor: Juan Vico
Editorial: Gadir
No nos engañemos. Hacer una crítica sobre un autor al que conocemos personalmente es difícil. La objetividad no existe, lo sabemos, pero sí la honestidad. Así que les seré honesta: 'El teatro de la luz' de Juan Vico es una novela corta (163 páginas), con un ritmo trepidante desde su inicio hasta el final y con todos los elementos de la orquesta bien afinados y coordinados. El libro, por lo tanto, podríamos definirlo como una banda sonora de la vida.

Vico nos lleva hasta la Barcelona de los años veinte del siglo pasado. Una ciudad que aspira a convertirse en la meca del cine tras la Primera Guerra Mundial. Una ciudad en la que los burgueses huyen de sus aburridas vidas por las calles del Distrito V –actualmente conocido como El Raval- para darse al vicio y a la diversión. Por esas calles nos encontramos a Mauricio, el protagonista de la novela, soñando con hacer una buena película –volvemos al afán de reconocimiento con el que se inicia este artículo- y luchando contra sí mismo y su miedo.

Mauricio es un tipo que se pierde en su propia miseria entre incendios, jarrones y prostitutas. El miedo, citado anteriormente, se convierte en un motor esencial de avance para el protagonista. Las palabras del autor sobre el miedo son penetrantes, incluso si me apuran, dolorosas, aunque también nos llevan al placer de la catarsis, pues nuestros miedos se ven reflejados en los de Mauricio.

Juan Vico se arriesga. Habla sin tapujos de la pornografía. La retrata a la perfección, como el ambiente y los encuentros en los prostíbulos de aquella Barcelona que no es tan diferente de la que hoy habitamos. La búsqueda del placer, ya sea a través del sexo o del éxito, son la otra vía por la que la historia va avanzando.

'El teatro de la luz' consiguió ganar el Premio de Novela Corta de la Fundación MonteLéon 2013. El jurado la describió como una novela experimental, adjetivo que nadie compartió en la presentación del libro que se celebró el pasado 17 de septiembre en La Central del Raval (Barcelona). Sergio Gaspar, poeta y editor, junto a Albert Lladó, periodista y escritor, fueron los encargados de presentar el acto. Gaspar defendió –y lo suscribo- que 'El teatro de la luz' no es una novela experimental. “En esta país si dices ‘canto yo’ en vez de ‘yo canto’ estás innovando”, ironizó Gaspar. Es cierto que no estamos acostumbrados a leer novelas que empiezan con un narrador en tercera persona, pasan a la segunda persona y acaban en primera persona. Vico define este recurso como “un zoom cinematográfico que cada vez nos acerca más al personaje”. Aun así, hay un gran trecho hasta llegar a la novela experimental.

Una, escribiendo estas líneas, se alegra de que haya escritores de verdad, y más en momentos en los que la palabra humildad se desgasta por el uso de aquellos que sobre su significado solo saben lo que han leído en cualquier diccionario. También me alegra, por fin, la decisión de un jurado literario, aunque confundan el experimentalismo con lo atípico. Pero sobre todo celebro que los lectores podamos deslumbrarnos ante una buena literatura que juega con hacer de la vida una historia inolvidable.
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