jueves, 29 de mayo de 2014

“El periodismo ha sido el gran enemigo del periodismo” (Entrevista a Antón Castro)

Carlos Gamissans (@gamissans)

Confiesa que tiene miedo a la oscuridad, pero es una luz en el panorama cultural aragonés y español. Gallego de nacimiento, aragonés de adopción, de él se ha dicho que le ha puesto mar a estas tierras con su imaginación. Hablamos de Antón Castro, autor de más de treinta libros y ganador del Premio Nacional de Periodismo Cultural en 2013. Aunque dice que las nuevas tecnologías “han creado adicciones y una nueva forma de esquizofrenia”, él también es bloguero. Su espacio, que ha recibido millones de visitas, le ha permitido “tener otras vidas e indagar en la cultura de maneras muy diferentes”. Por él han pasado toda clase de personajes, incluso yo.

Antón Castro
Antón es una persona humildemente sabia, capaz de recitar (pero no como quien repite una lista aprendida, sino con el entusiasmo propio de quien conoce sus obras) una pléyade de más de veinte creadores, en respuesta a una vaga pregunta. En las páginas del Heraldo de Aragón, en el suplemento Artes y Letras que dirige, en el tristemente extinto programa Borradores y en infinidad de tertulias, conferencias o presentaciones, no se cansa de divulgar y defender la cultura, que considera “imprescindible para cocinar, para hacer el amor, para vivir… pues enriquece constantemente, ayudándonos a encontrar la sensatez o buscar la transgresión”. 

Cine, literatura, pintura, fotografía… cualquier expresión de la creatividad merece su interés. Pese al mal momento que atraviesa la industria cultural, que a veces convierte a los artistas “en una especie de mendicantes o limosneros en busca de obtener la recaudación necesaria”, considera que “las ganas de crear son tan grandes que muchas veces superan todas las dificultades”. 

Pero Castro es mucho más que un divulgador. La calidad y variedad de sus obras prueban su talento como autor literario. La última de ellos, 'Seducción' (Editorial Olifante) contiene “poemas oníricos y carnales, elementos autobiográficos y homenajes a Felix Romeo, José Angel Valente o Ana María Matute. Aunque no se siente un “poeta puro”, ha cultivado principalmente este género junto con el relato breve. “La poesía permite mayor preciosismo y condensación, mientras que el cuento está más supeditado a la eficacia narrativa. Utilizo la poesía para crear atmósferas, y el cuento para desarrollar historias y personajes”. Algunos como Patricio Julve, fotógrafo de la belleza que recorre libremente su obra, ya forman parte de nuestro acervo literario. Antón revela que tiene en mente escribir una novela biográfica del personaje (incluido en las ficciones de varios autores) que complete su historia. 

La cafetería Gorricho, donde le entrevisté, fue el lugar en que germinó su penúltima obra, 'El dibujante de relatos' (Pregunta Ediciones). Aquí se reunía con Juan Tudela, el ilustrador que puso imágenes a las historias de Antón. El libro destila un cariño especial por Zaragoza, su ciudad de residencia desde 1978, donde vino por un motivo amoroso… y se quedó, porque cree mucho “en las relaciones humanas, lo que supongo que me convierte en un romántico”, confiesa. 

Novela dedicada por Antón Castro.
'Fotografías veladas'
Autor: Antón Castro
Editorial: Xordica
Crisis. Una palabra que parece ligada a la cultura, para bien o para mal… y también al periodismo, donde el paro, la precariedad y la inestabilidad laboral alcanzan todos los niveles. Cuestionado acerca de su pasión-profesión, Castro se muestra autocrítico: “El periodismo ha sido el gran enemigo del periodismo, que ha de recuperar una deontología más sólida y hallar su sitio en esta sociedad de la tecnología”. Se necesita “rigor y esfuerzo para no denigrar el oficio”. También lamenta que algunos periodistas “quieran ser siempre excepcionales”, pues hay veces que “la genialidad no se entiende”. Reivindica el papel del “periodista de batalla”, que en el fondo es quien más dignifica la profesión. Considera que el éxito auténtico “tiene un componente de sorpresa y alumbramiento”, y está siempre precedido por un fuerte compromiso “con uno mismo, con el lenguaje y con la realidad, huyendo de la urgencia de la fama”. Consejos que, salidos de sus labios, nunca suenan arrogantes. 

La conversación con Antón gira y gira, siempre amena e imprevisible como el viento. De pronto me habla de la crónica, “un género rico y maravilloso que quizá se está perdiendo, con la única esclavitud de la realidad”. Cadena que es más bien fuente de inspiración, “pues no hay nada más fascinante, rico e inverosímil que la propia realidad, donde lo increíble sucede a todas horas”. La ficción se nutre de esos relatos y los adapta a su código narrativo. “La escritura es artificio, pero en tu propia sinceridad no hay artificio”, afirma con determinación. 

Le hablo de mi novela aún inédita  y me contesta que escribir es emprender “un constante esfuerzo de perfección, a veces traumático”, y que los libros nunca son tan buenos como deberían, solo “están en camino de serlo”. Los suyos, sin duda, han recorrido un amplio trecho.

sábado, 24 de mayo de 2014

Algo más que una novela negra (Reseña de 'El síndrome E' y 'Gataca' de Franck Thilliez)

Juan Diego Mora (@Juandi_mora)

Muchos de los lectores habituales de novela negra, entre los que me incluyo, utilizan el género para evadirse de los problemas del día a día, sumergirse en un caso del detective menganito y olvidar todo lo que le rodea. Sin duda es una válvula de escape fantástica. 

'El síndrome E'
Autor: Franck Thilliez
Editorial: Destino
Que no tengan unas tramas trascendentales hace que muchas personas lo consideren un género menor. Novelas de leer y tirar. Sin embargo, de vez en cuando encuentras autores que cuentan mucho más que asesinatos, sangre e investigación. Ese es el caso de Franck Thilliez. 

El escritor francés decidió reunir a los protagonistas de sus dos sagas para crear una nueva con fantásticos resultados. 'El síndrome E' y 'Gataca' (no confundir con la maravillosa película de ciencia ficción del mismo nombre) se convierten en un diptico sobre la violencia, sobre la naturaleza más salvaje del ser humano. 

Esto lo consigue mezclando la investigación con interesantes pasajes divulgativos demostrando que la novela negra también puede servir para remover la conciencia del lector y hacerlo más curioso en según que temas. ¿Existe un gen violento en el ser humano?. ¿Controlamos nuestro yo más violento?. ¿Por qué son unas sociedades o culturas más violentas que otras?. Sin duda reflexiones muy ambiciosas que el autor deja en el aire a lo largo de estas dos novelas. 

'Gataca'
Autor: Franck Thilliez
Editorial: Destino
Esta apuesta por dejar algo de poso en el lector puede convertir la narrativa del autor pedante, sin embargo, Thilliez lo administra bien dando pequeñas píldoras que permiten al lector descansar de la trama policial y que le dan riqueza a la novela.  

A partir de tramas originales, violentas y sumamente  cinematográficas y adictivas mantiene al lector pegado a las páginas. Su pareja de protagonistas -Sharko y Lucie- hacen el resto. Dos personas que han sufrido lo indecible y con los que el autor no es nada benevolente mostrando la realidad de cada uno tan cruda como real. 

Sin duda un gran descubrimiento. Un autor singular que se aleja de la novela negra más convencional, que hace descansar al lector de tanta novela nórdica o norteamericana y que sin duda se ha ganado un sitio en mi estantería. El siguiente será 'Atomka' en la que vuelven a coincidir los dos personajes, pero donde el trasfondo será otro. Una nueva oportunidad para una lectura adictiva. Espero que tras tanto halago no me decepcione. 

jueves, 22 de mayo de 2014

Fascinación por el abismo

David Sediles (@davizoaf)

'Señores del Caos' es un libro escrito a medias entre el periodista americano Michael Moynihan y su colega noruego Didrik Søderlind. Toda esta obra podría considerarse un enorme reportaje periodístico (tiene más de 450 páginas) sobre lo que supuso, sobre todo extramusicalmente, el surgimiento del black metal en Noruega a principios de los 90, aunque también se presta atención a hechos sucedidos en otros países.

'Señores del Caos'
Autores: Michael Moynihan y Dridik Soderlind
Editorial: Es Pop Ediciones
Para los que no estén al tanto de las correrías del Inner Circle (círculo interior) noruego el black metal supuso una conmoción social en aquel país. A principios de los noventa un grupo de adolescentes se lanzó a una espiral destructiva cuyos actos más representativos fueron la quema de decenas de iglesias, algunas tesoros históricos nacionales, profanación de numerosas tumbas y otros actos violentos que incluyeron, al menos, dos asesinatos.

Este fenómeno que podría parecer chocante en cualquier lugar lo parece aún más en la idealizada Noruega. Este país es uno de los más desarrollados, posee el PIB per capita más alto del mundo (exceptuando algunos microestados) y además es una de las sociedades más igualitarias que existen. Por esto, cuando los hijos de la clase media, que en principio no podían alegar muchos motivos para quejarse, renunció a una vida acomodada por otra que en muchos casos les llevó a prisión, la sociedad noruega se preguntó cómo podía haber sucedido aquello.

Ésta es la cuestión que tratan de responder los autores del libro. Para ello comienzan remontándose a los orígenes de la actual música popular. En el terrreno musical sitúan las primeras referencias demoníacas en los discos de blues de los años 20 del músico suereño americano Robert Johnson. Y desde ahí elaboran una cadena de eslabones que, pasando por grupos como The Rolling Stones (sus satánicas majestades), llega a los británicos Venom. En esta banda las referencias satánicas ya pasaban a ser continuas en las letras de sus canciones y con el título de su segundo disco crearon una etiqueta que una década después sería recuperada al otro lado del Mar del Norte: black metal. Pero, a diferencia de sus discípulos, Venom eran conscientes de que toda su imagen era una fachada para vender más discos y de que ellos mismos no eran satánicos.

Para estudiar el terreno cultural los autores toman la teoría de uno de los pioneros del psicoanálisis, el suizo Carl Gustav Jung, de los arquetipos arcaicos. Según ésta en cada cultura hay un inconsciente colectivo que alberga unos arquetipos que son compartidos por todos sus miembros. De este modo se comparan muchos de los comportamientos, actos y estética de los seguidores del black metal con antiguos mitos germánicos heredados del Ásatru, la antigua y pagana religión odinista previa a la cristianización de Escandinavia. Religión hacia la que significativamente muchos de los blackmetaleros terminaron evolucionando tras los primeros años de satanismo.

Aparte de las corrientes generales del movimiento, 'Señores del Caos' dedica varios capítulos a algunos de sus integrantes más importantes. El primeros de ellos es Dead, el cantante del grupo Mayhem que terminaría suicidándose cuando el movimiento aún no había estallado. El segundo Euronymous: guitarrista perteneciente también a Mayhem y primer líder del movimiento que terminaría siendo asesinado. Y Varg Vikernes, el personaje más conocido de ésta historia porque fue el asesino de Euronymous en la lucha por el control del Inner Circle y por la cobertura sensacionalista que de su caso dieron los medios noruegos que terminó por convertirlo en el enemigo público número uno del país.

Todo lo anterior es documentado por los dos autores con una abundantísima y adecuada documentación. Recurren abundanemente a artículos periodísticos de la época, otras obras dedicadas a la misma cuestión y a numerosas entrevistas, tanto con expertos en diferentes ámbitos como la sociología, como con algunos de los miembros más involucrados en la explosión del black metal. Gracias a esta documentación a lo largo del libro se pueden encontrar citas tan estúpidas como "nosotros no seguimos a Hitler. Él sólo odiaba a los judios, nosotros odiamos a todo el mundo". Y es que el black metal original no es no es un ejemplo de conductas a seguir pero las cosas extremas suelen fascinar precisamente, valga la redundancia, por su extremismo y alejamiento de los parámetros sociales mayoritarios. La misma seducción que provoca asomarse al borde de un abismo.



martes, 6 de mayo de 2014

'Plomo en los bolsillos', homenaje al Tour

Andrés Pérez - Mohorte (@mohorte)

Si hay una virtud de la que pueda presumir 'Plomo en los bolsillos', el libro de apenas doscientas páginas mediante el que el periodista y otrora ciclista amateur Ander Izagirre ha querido rendir homenaje al Tour de Francia, es el de captar la esencia, las leyendas más notorias, las historias más significativas, de tan magna carrera ciclista. No es sencillo: son ya más de cien años los acumulados por la prueba francesa y sólo un breve sumario de sus primeros años daría para todo un monográfico. Así que es de justicia reconocer tan reseñable talento a Izagirre, al margen de las cuestiones menos acertadas de su trabajo, que las hay: 'Plomo en los bolsillos' es un libro ligero, que se deja leer con enorme facilidad y que sólo puede ser un caramelo para todo amante del ciclismo. Si es que alguno queda por ahí.

Dado que 'Plomo en los bolsillos' es un libro que me ha parecido más acertado y reposado conforme avanzaban sus páginas, esto es, dado que la sensación final que me han proporcionado sus capítulos ha sido mejor que la primera impresión, no veo por qué esta reseña debería articularse de otro modo. Por fortuna, estos sólo son unos breves apuntes/objeciones que en absoluto logran ensombrecer el tono general del libro, cuya victoria final queda tan fuera de toda duda como las innumerables victorias de Eddy Merckx a lo largo de su vida deportiva. 

Primero, en ocasiones da la sensación de que los capítulos del libro se han escrito a modo de compartimentos estancos. Es habitual que las anécdotas contadas con anterioridad se vuelvan a explicar con brevedad en episodios posteriores. Esto, en ocasiones, reduce el imaginario simbólico del Tour de Francia a un puñado de nombres: pareciera que no existiera otro puerto más que el Izoard y otro nombre más sagrado que el de la Casse Deserte. Segundo, la fluidez retórica del libro gana conforme se suceden las páginas. Plomo en los bolsillos es un libro que adquiere su tono idóneo a partir de su segunda mitad, cuando las historias se cuentan con mayor naturalidad y brillantez. Y por último, hay algo de paradójico, cuando no de injusto, en el protagonismo desmedido que el dopaje cobra en el último capítulo del mismo.

¿Es exactamente esto reprochable? Puede que no: no se puede explicar el dominio abrumador de Lance Armstrong en la primera década del siglo XXI sin hablar de sus mentiras, de sus positivos encubiertos y de la mayor trama de dopaje de la historia del ciclismo. Al igual que el ciclismo, al igual que nosotros, sus aficionados, Izagirre interpreta los sucesos de dopaje previos a la década de los noventa como meras anécdotas graciosas, como pillerías incapaces de emborronar toda una carrera deportiva —el caso de Koblet es un buen ejemplo—. Todo cambia tras el caso Festina porque todo cambió, pero convendría replantearse a qué obedece esta doble moral que nos permite cristalizar un idílico pasado frente al terrible presente y que forma parte de todo seguidor de tan bello deporte.

Dicho todo esto, tan sólo buenas palabras quedan para 'Plomo en los bolsillos'. De especial brillantez son los capítulos que oscilan entre la década de los cincuenta y la década de los sesenta, probablemente los años más bellos, más apasionantes del Tour de Francia y de la historia del ciclismo. Izagirre dota de un tono enérgico pero al mismo tiempo sencillo a cada una de las historias separadas de 'Plomo en los bolsillos': cabe mencionar que la mayor parte de las anécdotas recogidas aquí son conocidas más o menos con bastante popularidad entre los seguidores del ciclismo y de la prueba. De ahí que el mérito de Izagirre no se cuente tanto en la investigación y la publicación de alucinantes periplos aún sin conocer como en la habilidad para resumir y presentar de forma directa y universal hechos ya conocidos. Incluso si se está familiarizado con las aventuras de Poulidor o con el celebérrimo bidón de Coppi y Bartali 'Plomo en los bolsillos' sigue siendo de deliciosa lectura.

Resulta imposible no deleitarse con Ferdi Kübler gritando como un auténtico animal en busca de un Bobet perdido sin saber muy bien dónde esconderse, con la avaricia propia de un megalómano de Bernard Hinault o con el desgraciado, deprimido y nunca bien ponderado Luis Ocaña, ciclista especial donde los haya habido. Todos ellos desfilan frente a las palabras de Ander Izagirre y a cada segundo, a cada línea, el ciclismo se hace más grande y el Tour de Francia se hace más bonito. 'Plomo en los bolsillos' consigue enclaustrar la mística y la belleza de un deporte grandilocuente que debe ser contado con mimbres terrenales. La tarea no es nada sencilla, pero Izagirre logra, con muchísimo mérito, hacer de su narración un ejemplo de consistencia y escasas excursiones demasiado épicas. En resumen, Plomo en los bolsillos captura con sinceridad el espíritu, el alma, la psicología del Tour de Francia. Y merece la pena.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...