miércoles, 11 de junio de 2014

Un nido en el que quedarse (Reseña de 'El refugio de las golondrinas' de Paula Figols)

Juan Diego Mora (@Juandi_mora)

Hay lugares que forman parte de tu vida por distintos motivos. Por elección o por imposición, pero todos tenemos una paisaje urbano en nuestra memoria, un viaje que nos marcó, un lugar donde volver siempre. Donde sentirse arropado. En el cuál ser tu mismo. 

En 'El refugio de las golondrinas' (Anorak Ediciones), Paula Figols nos trae su propio lugar y convierte esta novela en el nuestro. Hay varias formas de acercarte a la lectura de un libro, pero sin duda, saber que ha salido de la imaginación de una compañera y amiga es una de las mejores. 

"Ya me dirás que te parece cuando le leas", me decía la autora el pasado domingo en la Feria del libro de Zaragoza. Has escrito una novela deliciosa, Paula. 

Tal vez ayude que una de las protagonistas sea una periodista becada por un periódico, cosa que me suena. O que la literatura y el cine sean leiv motiv de la historia. O que María, esa juntaletras nerviosa e  inquieta, me recuerda a alguien.

"Qué diferentes somos en esto. Yo siempre necesito un plan, una hoja de ruta, para no perderme, para  no morirme de miedo. Aunque también a veces sueño con salirme del camino marcado. Ahora me toca centrarme en el trabajo. esto es lo que quería ¿no?, ser periodista, escribir en un periódico."

El caso es que 'El refugio de las golondrinas' ha conseguido que me identifique con sus personajes y con su historia. Lo que sucede en sus páginas no se aleja mucho de lo que puede suceder en cualquier localidad, barrio o pueblo. 

"No sé decir qué me falta ni qué echo de menos. Una ilusión. Volver a emocionarme con algo, como cuando empecé la carrera, como cuando terminaba de preparar la mochila antes de volar a Nicaragua. Conocer a alguien especial y que esta vez salga bien".

'El refugio de las golondrinas'
Paula Figols
Editorial: Anorak Ediciones
Me recuerda a 'Historia de una escalera' de mi adorado Buero Vallejo. Un lugar y la historia de los ocupantes de ese edificio con magnificas vistas a la plaza. Una nueva generación de vecinos, unos se van y otros se quedan. Fácilmente podría ser el cuarto acto de la obra de teatro del autor alcarreño. Incluso me gustaría ver esta historia encima de las tablas de un teatro. 

Una plaza a la que Rafael, un jubilado aficionado a la fotografía, la literatura y el cine, fotografía cada día. Quiere mostrar -o mostrarse- como es el día a día de lo que sucede delante de su casa. María, es la recién llegada. Su trabajo en el periódico le ha permitido alquilar un piso de 35 metros cuadrados. Helena cuida de Diego, su hijo recién nacido, y ve como el tiempo pasa sin salir de su mundo. Abajo, en la plaza, Martín, Dimitri y Paco viven en la calle y echan a volar su imaginación. 

Los días pasan, las estaciones se suceden y la vida continua. Las vidas de los protagonistas se cruzan y comparten ilusiones, café y sueños. Todo parece que se detiene, pero la plaza está llena de historias. 

Novela sobre la vida cotidiana, sobre el día a día. Sobre las relaciones, la amistad. Los miedos y como superarlos. Una historia cortita para leer acurrucado en el sofá. 




Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...