sábado, 28 de febrero de 2015

La venganza se sirve a todas las temperaturas (Reseña de 'Némesis' de Jo Nesbo')

Juan Diego Mora (@Juandi_mora)


Si algo quiere un lector asiduo de novela negra es una desconexión total. Seguir pistas, sumergirse en la atmósfera creada por el autor, odiar al asesino o al 'malo maloso' o incluso simpatizar con él. 

Es difícil no sentirse identificado con el protagonista. El justiciero. 'El bueno'. Pero cada vez más son los 'antihéroe' los que se convierten en el personaje más moralmente antimoral de una trama llena de sangre, disparos y homicidios. 

'Némesis'
Jo Nesbo
Editorial: RBA
En la actualidad de la novela negra, Harry Hole, el policía creado por el noruego Jo Nesbo, es el 'antihéroe' más atractivo de los fríos detectives nórdicos. 

Si 'Petirrojo' está considerado la mejor novela negra de la historia de la literatura noruega, 'Némesis' se convierte en una historia trepidante que rompe toda la teórica tranquilidad que había conseguido Hole en su aventura anterior. 

Como todos los detectives literarios, el pasado es un enemigo, y en esta novela, vuelve para complicar la vida al bueno de Harry. 

En esta ocasión, el robo de un banco tiene descolocados a todos los integrantes de la policía de Oslo. El 'modus operandi' es conocido por todos. Rápido, sin dejar huellas. Preciso. Sin fallos. 

Sin embargo hay una variación. Esta vez, el ladrón asesina a sangre fría a una de las empleadas del banco tras decirle unas palabras al oído. 

Hole luchará para que este homicidio sea investigado como tal y no como consecuencia del atraco. Algo falla. Y con la ayuda de su nueva compañera, la enigmática, inteligente y frágil Beate Lonn buscará la forma de esclarecer lo sucedido. 

Todo sería muy fácil si por 'el camino' no muriese una vieja amante justo la noche en la que estuvo con ella. En el apartamento. De un disparo. ¿Un suicidio?

El pasado vuelve a perseguir a Hole. Su estabilidad con Rakel se ve amenazada con la llegada de Anna e incluso la propia débil mente del detective se ve afectada. 

En esta nueva entrega, Nesbo sigue creciendo como escritor con libros cada vez más complejos. Con reflexiones filosóficas que se agradecen al ser interesantes sin necesidad de ser pedantes o pesadas. Aportan a la historia y al conocimiento de los personajes. 

Se trata de una historia de venganza y sobre las distintas formas de llevarla a cabo. Una novela inteligente, con las piezas bien movidas y con giros sorprendentes y creíbles -cosa sorprendente en la novela negra en los últimos tiempos-. 

Un personaje y una saga que me gusta y se está convirtiendo en una de mis favoritas -entre las contemporáneas-. Un detective borde, macarra y violento, pero con un mundo interior fascinante, un caso que colea y estás deseando que se resuelvan, secundarios bien moldeados como Beate Lonn y el odioso Waaler

Sin duda no voy a tardar en leer la siguiente. Y la siguiente. Y la siguiente. 



jueves, 19 de febrero de 2015

De vientos y de dioses


David Sediles (@davizoaf)

El Viento de los Dioses (Quaterni 2014) es una novela escrita por César Vidal. Quizá a algunos lectores este autor les suena más por su faceta como periodista y fiel escudero radiofónico de Federico Jiménez Losantos, primero en la COPE y posteriormente, hasta su renuncia, en esRadio. Pero no es desdeñable, al menos en cantidad, su obra literaria. Ésta abarca diferentes géneros como la historia, la religión, el periodismo, el ensayo o la novela, principalmente histórica. En su web aparecen reseñadas cerca de 80 de sus obras y según el anexo a su bibliografía en Wikipedia tan sólo en 2005 publicó 20 libros. Esto supondría uno cada poco más de dos semanas, compaginando además esta tarea con la producción de un programa de radio diario. Fascinante.

En el libro que nos ocupa Vidal se sale del contexto geográfico que suele usar como localización para sus obras (Europa y Oriente Próximo) y se traslada al Japón medieval. En éste desarrolla una trama ficticia dentro de unos hechos históricos: las invasiones del Imperio Mongol sobre Japón. En ambos intentos, el primero tuvo lugar en 1274 y el segundo en 1281, Japón fue salvado de ser conquistado por tifones que hicieron retirarse a la flota mongola o que le infligieron severas pérdidas. De este casi milagroso hecho surgió el mito del "kamikaze", el viento divino que protege a la nación japonesa y que demuestra la protección que le otorgan los dioses.

El espacio temporal recogido se encuentra entre ambas invasiones cuando un oficial chino, cuyo país era aliado de los mongoles, es hecho prisionero tras la primera derrota y regalado como esclavo a uno de los samuráis que habían liderado la defensa japonesa. La trama se centra en el problemático desarrollo de la relación entre ambos debido a las diferencias culturales que mantenían.


El oficial chino, a pesar de ser el esclavo, demuestra a lo largo del texto una gran superioridad en todos los aspectos sobre su dueño, como sugiere Vidal que sucedía en la época con la cultura china sobre la japonesa. Hasta aquí todo más o menos bien. Pero cuando se tiene muy avanzado el texto se descubren las verdaderas intenciones del autor. Sorprendentemente el prisionero chino es cristiano, lo cual históricamente no podía ser imposible pero sí extremadamente improbable. En ese momento la novela se transforma en el enésimo panfleto de proselitismo cristiano del autor ya que la superioridad de uno sobre el otro se traslada a la del cristianismo sobre las demás culturas y códigos morales. César Vidal es públicamente protestante y si uno conoce minimamente su obra puede reconocer que más allá de una posición particular es casi una obsesión personal, con lo que la novela termina perdiendo el poco interés que podía despertar en el lector.
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