lunes, 30 de mayo de 2016

Cuando el bosque no deja ver los árboles

El principal problema que me ha causado la lectura de Generación Hip Hop es que yo lo compré pensando más en "Hip Hop" y el escritor lo hizo más pensando en "generación".

El objetivo de Jeff Chang, el autor del libro, era hacer una radiografía de la generación que vivió los años del ascenso del Hip Hop como género musical de gran influencia artística y social. Los problemas comienzan porque, a pesar de la innegable influencia de este estilo, no fue un hecho de una trascendencia tal que marcara y definiera a toda una generación. Además, resulta contradictorio que el propio Chang defina en el prólogo a las generaciones como formas de imponer narrativas y ,aunque útiles, ficciones al fin y al cabo.

Lo bueno, y lo malo, de Generación Hip Hop es la gran cantidad de trasfondo histórico y social que hay entre sus páginas. Lo contrario habría sido un error total al tratarse de un estilo con una carga social tan marcada como ha sido el Hip Hop. Pero al contrario de lo que se suele decir aquí es el bosque el que no deja ver los árboles. Son necesarias más de cien páginas, de las seiscientas en total, para empezar a ver las palabras "turntable", "breaks" o algo concretamente ligado al género musical.

El marco temporal que cubre Generación Hip Hop se remonta a finales de los años 40 con la construcción de la Cross Bronx Expressway. Pasa por la Jamaica de los años 60 y 70 y alcanza algunos hechos de finales de la década de los años 90 del pasado siglo. A pesar de esta amplitud el grueso de lo narrado se concentra en quince años, los que van de 1977 a 1992. Estos representan los años que van de su nacimiento a su consolidación como género de masas. Pero incluso dentro de este periodo hasta mediados de los años 80 el estilo fue muy minoritario y fuertemente ligado a minorías étnicas, no al conjunto de la sociedad. Otra dificultad más para usarlo como definitorio de una generación, al menos en aquella época.

El objetivo está demasiado abierto y así en el campo de mira se cuelan diversos movimientos sociales o varias protestas cuya relación con el Hip Hop no pasaría más que de ser tangencial en el mejor de los casos. Pero por otra parte, debido a la excesiva importancia que se le da a hechos periféricos, el campo de mira es muy estrecho en otros. Por ejemplo, en el geográfico apenas aparece nada que no ocurriera en las ciudades de Nueva york o Los Ángeles. En el artístico sólo cuatro músicos o bandas que reciban un tratamiento realmente a fondo: Dj Kool, Afrika Bambaataa, Public Enemy y NWA. En cambio otros como Cypress Hill, quizá el grupo de Hip Hop latino más importante de la historia, son despachados en un sólo párrafo.


Quizá el problema de Chang es que su devoción por el género le lleve a idealizarlo, tanto en influencia como en la calidad de los valores que en muchos casos transmite. Y puede que al final sólo sea que en el Hip Hop, aún con su diversidad interna, la visión que acabara predominando fuera la de Wu-Tang Clan en su canción C.A.S.H. (Cash Rules Everything Around Me).

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